La construcción del Monasterio de El Escorial es fuente de diversas leyendas en la Sierra de Guadarrama
`De leyenda´ Por Rosa AlonsoA 58 kilómetros de Madrid, se encuentra el término municipal de Zarzalejo, un pueblo que, en sus poco más de 20 km2, ha conservado su construcción típicamente serrana, acorde con el paisaje de piedemonte, castañares y berrocales -formaciones graníticas de berruecos o bolones- de la zona.
Limítrofe al norte con Santa María de la Alameda y San Lorenzo, y al sur y al oeste con Robledo de Chavela, el pueblo se sitúa en las estribaciones meridionales de la Sierra de Guadarrama, al pie de dos macizos graníticos: la Machota Alta, conocida como el `Pico del Fraile´, y la Machota Baja. Las dos elevaciones alcanzan los 1.400 m de altura y se cree que actuaron como canteras abastecedoras del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
El deseo de Carlos V
La historia comienza en el año 1558, momento de la muerte del emperador Carlos V, padre de Felipe II, quien plasma en su testamento el deseo de ser enterrado en un panteón construido a tal efecto, desterrando su idea primigenia de descansar en la ciudad de Granada. Para ello, Felipe II ordena a una comisión de expertos la búsqueda del mejor emplazamiento en la Sierra de Guadarrama.
La historia comienza en el año 1558, momento de la muerte del emperador Carlos V
En este punto, la historia se torna leyenda: se dice que esta delegación llegó a Zarzalejo, encontrando idónea su localización debido a la singularidad de la zona y, fundamentalmente, a la proximidad de las canteras que facilitarían las tareas de construcción y que aportarían la experiencia como tallistas de los lugareños. Cuentan que Felipe II quedó complacido su elección.
Los zarzalejeños prefieren ser caribesDesde que en Zarzalejo se conoció esta decisión, sus habitantes iniciaron una fuerte oposición al monarca y a la realización del deseo de su difunto padre. Tal fue su empeño que Felipe II, cansado de dos años de impedimentos, reanudó la búsqueda, ya que, en palabras del `Rey Prudente´, los habitantes de Zarzalejo eran tan “indómitos como los indios caribes”, tribus de las Antillas conocidas por la práctica de la antropofagia. Su osadía les supuso la imposición de nuevos tributos, pero Zarzalejo logró su objetivo: nunca ostentaría el título de Real Sitio.
Los habitantes de Zarzalejo eran tan “indómitos como los indios caribes”
Desde ese día, a los zarzalejeños de la zona alta se les conoce con el sobrenombre de `caribes´, apelativo que se contrapone al de `pajares´, propio de los habitantes del barrio de La Estación y que se debe, sencillamente, a la existencia de estas construcciones. Perdida la batalla y escogido un nuevo lugar, la construcción del Monasterio de El Escorial inspiró otras leyendas singulares como la del perro negro, pero esa ya es otra historia.










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