Los vertidos ilegales, terrorismo ambiental

La lucha contra los vertidos debe ser una prioridad para los ayuntamientos serranos

`Opinión de EL GUADARRAMISTA´
Por Jonathan Gil Muñoz (Director)

Esta misma semana hemos tenido constancia de la existencia de varios vertidos incontrolados de residuos de obra en diferentes puntos de la Sierra de Guadarrama, concretamente en Los Molinos y Alpedrete. En ambos casos los lugares elegidos para llevar a cabo esta acción ilegal son espacios de alto valor ecológico en las periferias de estos pueblos, buscando los responsables pasar inadvertidos, sin tener en cuenta, ni por asomo, el perjuicio que ocasiona al medio ambiente

En el caso del vertido de Los Molinos este diario puso en conocimiento del Equipo de Gobierno Local la situación, encontrándonos con una respuesta rápida, teniendo constancia que ya se han dado los primeros pasos para eliminar los residuos de obra, recuperando el espacio dañado del importante encinar que se extiende en la zona, conocida como El Chaparral.

En el caso Los Molinos este diario puso en conocimiento del Equipo de Gobierno Local la situación

Esta situación nos sirve como antítesis de lo que suele ocurrir en muchos ayuntamientos serranos, ante los que se llevan denuncias de este cariz, sin encontrar ni en forma ni en tiempo la mejor de las respuestas. Más aún, en más de una ocasión son los propios consistorios los que permiten que existan esos, tristemente conocidos por todos, vertederos ilegales.

Los causantes, impunes

Sin querer meternos en estos vericuetos pongamos el énfasis en lo que se le puede pasar por la cabeza a la persona que deja cientos de kilos de escombros en cualquier rincón de nuestro entorno. El trasfondo es ahorrarse el dinero que cuesta la recogida de estos deshechos, que garantizan su correcto tratamiento. Triste pero cierto, aunque muchas veces es simplemente la comodidad de desprenderse de una pequeña cantidad de escombros de forma rápida, sin tener en cuenta el efecto llamada que puede tener su vertido para otros potenciales `vertedores´ de este tipo de residuos.

El trasfondo es ahorrarse el dinero que cuesta la recogida de estos deshechos

Y lo peor de todo es que a pesar del desembolso económico que representa para los ayuntamientos, los que se pongan manos a la obra y solucionen el problema, quedan siempre, o casi siempre, impunes, ya que en pocos casos son sorprendidos con las manos en la masa, o mejor dicho, en el cascote.

El que vierte, paga

La solución o soluciones son las de siempre, al menos con las herramientas con las que contamos hoy en día; educación ambiental, prevención y vigilancia por parte de las autoridades locales y, por último, imposición de las sanciones pertinentes. Aunque mucho habría que hablar sobre este asunto. Una buena fórmula que se podría aplicar a los infractores es esa máxima medioambiental que se lleva muchos años aplicando en la UE, “quien contamina paga”.

No es que abone una sanción, más o menos alta, sino que desembolsa el coste de rehabilitar la zona que ha contaminado, algo que serviría en estos días como balón de oxígeno para los ayuntamientos que den un paso al frente y pongan cerco a esta costumbre, más o menos común, de dejar todo tipo de residuos por doquier sin ningún rubor.

Jonathan Gil Muñoz
(Director)
elguadarramista@gmail.com

El Guadarramista

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