Hoy vamos a hablar de otro de los paisajes culturales más representativos de la Sierra de Guadarrama: las cañadas.
`Instantes´ Por Mar Pinillos y David Martín www.tenadadelmonte.es info@tenadadelmonte.esAunque hoy disminuidas en su función principal, la del traslado de ganado de las dehesas invernaderos del sur de la península a los agostaderos del norte y viceversa, en la actualidad son consideradas verdaderos corredores ecológicos. Son un buen lugar para hacer fotografía de naturaleza, de paisaje, así como elementos culturales asociados a las mismas.
Nosotros tenemos la suerte de vivir y trabajar en un pequeño pueblo de gran pasado pastoril, situado a dos kilómetros de la Cañada Real Soriana Occidental o de la Vera de la Sierra, que recorre de oeste a este la provincia de Segovia por la falda de la Sierra, así que no nos resulta difícil acceder a la misma.
De unas 90 varas de ancho, está delimitada en muchos tramos por vallas de piedra seca, un verdadero oasis de diversidad. A ella se accede desde las poblaciones por cordeles, vías pecuarias de menor anchura, que conectaban la Cañada con los ranchos esquileo, diseminados por todo el piedemonte segoviano y que antaño recibían a cientos de miles de ovejas de las que se obtenía la fina lana de fama mundial. Muchos de ellos, hoy en ruinas, son el testimonio mudo de una industria desaparecida y que fue el motor de la economía castellana: la industria lanera.
La Cañada Real Soriana, de unas 90 varas de ancho, está delimitada en muchos tramos por vallas de piedra seca
Apoderándose de estas ruinas encontramos al `todopoderoso´saúco (Sambucus nigra), gran colonizador, que nos deja una instantánea melancólica del olvido de una cultura ya perdida. Estos muros son, además, el `bloque de viviendas´ de multitud de especies de reptiles, como las lagartijas colilargas e ibéricas y de aves, como los estorninos negros, la simpática abubilla o el inquieto colirrojo tizón.
El único esquileo que conserva su estructura casi intacta es el de Cabanillas del Monte. En su interior te puedes trasladar a épocas pasadas donde se mezclan sonidos de tijeras y antiguos `grafitis´ hechos con almagre por pastores y esquiladores en las paredes de la nave de esquileo.
El único esquileo que conserva su estructura casi intacta es el de Cabanillas del Monte
Volviendo a la cañada, descubrimos que es el reino indiscutible de las plantas aromáticas. Tomillares y cantuesares se apoderan del paisaje, creando inmensos mantos blancos, amarillos y violetas en la primavera. Fotografiar estos coloridos `monocultivos´ puede tener resultados estupendos simplemente jugando con los contrastes de luz del amanecer o del atardecer.
Los bordes de la cañada, como todo borde o ecotono (contacto entre dos ecosistemas), aumenta la diversidad de especies, entre los que destacan los matorrales espinosos y sus habitantes. Uno de ellos, el alcaudón común (Lanius senator), tiene la curiosa costumbre de ensartar a sus presas en las espinas de dichos matorrales o en los alambres de espino que circundan la cañada. Esta suerte corrió este pequeño lagarto ocelado de la fotografía, también habitante habitual de los abundantes pedregales del entorno.
Los bordes de la cañada, como todo borde o ecotono (contacto entre dos ecosistemas), aumenta la diversidad de especies
En el estío, los colores violetas son sustituidos por los dorados pastizales agostados de los que sobresale el gazapeo o hierba santiaguera (Senecio jacobaea), planta tóxica para el ganado, pero sabroso manjar para la voraz oruga de la mariposa del cinabrio (Tyria jacobaeae) cuyos fuertes colores intercalando amarillo y negro delatan su toxicidad.
Desde luego que un paseo por la cañada puede depararnos grandes momentos `naturalistas´, como el avistamiento de animales, la floración de algunas plantas o el deleite de bellos paisajes. Pero, sin duda alguna y con mucha suerte, una de las instantáneas más interesantes es la de poder admirar el movimiento de animales por estos caminos, vestigios de una cultura que se pierde y que nunca se debería de olvidar, porque forma parte de nuestra esencia serrana.










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