Una mirada al patrimonio natural

La actividad humana ha modelado en gran medida el paisaje del Guadarrama y de esta forma la biodiversidad que lo habita

`Instantes´
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es

Puede que la pregunta del lector al ver el título sea “¿Por qué si es una sección de fotografía de naturaleza, se habla del patrimonio cultural?” Pues bien, algunas actividades humanas tradicionales tienen gran importancia en la conservación de la diversidad biológica. Una de las manifestaciones culturales más características de ambas vertientes de la Sierra de Guadarrama es la limpieza de las caceras o regueras, en la que los hortelanos se reúnen para trabajar por el bien común. 

Este patrimonio cultural, que se remonta al menos a la época de la repoblación de estas tierras en la Edad Media, está en peligro de desaparecer, al menos en la vertiente segoviana, por el abandono de la actividad primaria y el entubamiento, entre otras razones. Por eso, la fotografía de estas manifestaciones culturales es un documento gráfico que, lamentablemente, o se invierte la situación o dentro de un par de décadas formará parte de esos catálogos de usos perdidos de la Sierra.

Dentro de un par de décadas formará parte de esos catálogos de usos perdidos de la Sierra

Estas caceras o regueras riegan y fertilizan prados, dehesas, huertos y linares, siendo verdaderos corredores ecológicos que permiten localizar determinadas especies y ecosistemas en lugares relativamente alejados de la Sierra. Así, podemos encontrar fresnedas o varias especies de orquídeas, mariposas o anfibios, entre otros.

A nosotros nos gusta acercarnos a los días señalados para realizar estas labores comunales, no sólo por el interés etnográfico, sino también porque es un momento ideal para fotografiar fácilmente algunas especies de animales acuáticos en su hábitat natural sin necesidad de utilizar acuarios. Cuando cortan el agua que discurre por la cacera para limpiar, quedan pequeños charcos en los que podemos observar, por ejemplo, las larvas de tricópteros, llamados canutillos o casquillos, con sus estuches fabricados con ramitas o piedrecitas, “cosidas” con una seda que segregan.

Otros macroinvertebrados, además usados como bioindicadores de la calidad del agua son los escorpiones de agua, que depredan sobre otros organismos acuáticos. No es difícil encontrar en el curso de la cacera algún que otro anfibio de buen tamaño, como esta rana común (Pelophylax perezi) en la que se puede observar la variabilidad de coloración típica de la especie.

Se puede observar la variabilidad de coloración típica de la especie

En cuanto a los prados cercanos a la cacera, en primavera, en la ápoca de la limpieza es común encontrar distintas especies de orquídeas, como esta Serapias lingua de la imagen, en la que se puede ver cómo la forma de la flor obliga a los insectos a penetrar al interior a buscar su `premio´.  Estos, como veis, son tan sólo unos  pocos ejemplos de ese patrimonio natural ligado al patrimonio cultural sostenible y que, aunque mermado en su intensidad, nos ha llegado hasta la actualidad y que debemos conservar como modelo de gestión sostenible de los recursos hídricos de nuestra Sierra.

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