Tras las leyendas del Alcázar segoviano

Alázar de Segovia.

La ciudad de Segovia es protagonista de algunas leyendas serranas debido a su proximidad

`De leyenda´
Por Rosa Alonso

Detrás de la expresión “yo lo habría hecho mejor” se esconde un atisbo de soberbia inherente al ser humano. Y, es que, hasta los grandes personajes históricos pecaron de falta de humildad: Alfonso X de Castilla `El Sabio´ afirmó, a mediados del siglo XIII, ser capaz de crear un cosmos mejor. La osadía del monarca terrenal provocó la ira de su homólogo en el cielo, quien le envió un rayo en forma de respuesta. 

Segovia es la capital de provincia más cercana a la Sierra de Guadarrama. En su Alcázar, construido sobre una roca labrada por los ríos Eresma y Clamores, disfrutó, el hijo de Fernando III `El Santo´, de la estampa invernal más bonita de la Sierra: las cumbres y laderas completamente nevadas. Fue allí, en una de las torres, donde impactó el rayo.

Alfonso X de Castilla, un rey arrogante

Aunque se desconoce la fecha en la que fue construido, los testimonios indican que el Alcázar fue erigido como fortaleza militar. A mediados del siglo XII, había sufrido diversas ampliaciones y era utilizado como residencia habitual de reyes, siendo una de las predilectas de Alfonso X de Castilla. Apodado `El Sabio´ por su contribución a la Cultura, el monarca subía cada noche a la torre más alta a estudiar las estrellas, buscando el modo de recuperar el Sacro Imperio Romano Germánico.

El monarca subía cada noche a la torre más alta a estudiar las estrellas

Una noche cualquiera, mientras contemplaba el firmamento, el soberano daba vueltas pensando que “no sólo podría dirigir de forma magistral un imperio” sino que, con sus habilidades, si el creador le hubiera consultado cómo `dibujar´ el universo él lo habría hecho mejor. El monje franciscano, encargado de avisar y guiar al rey en sus oraciones nocturnas, fue testigo de la blasfemia, rogándole inmediatamente que se retractara.

El monarca negó con la cabeza y condujo al fraile de vuelta a las habitaciones. La ira del agraviado no se hizo esperar: un rayo impactó sobre la torre en la que habían discutido ambos protagonistas, cayendo hecha pedazos ante el asombro del rey. Al día siguiente, Alfonso X ordenó colocar el cordón franciscano alrededor de la habitación más cercana a la capilla privada, la que ahora es conocida como la Sala del Cordón.

Un rayo impactó sobre la torre cayendo hecha pedazos ante el asombro del rey

La Sala de Reyes, lugar de otra leyenda

Pero ésta no es la única historia que envuelve el Alcázar, ya que la tradición popular conserva la fábula del accidente del Infante Don Pedro, el primogénito de Enrique II: su ama de cría, apoyada en el balcón de la Sala de Reyes con el bebé en brazos, dejó caer al heredero que se precipitó al vacío. Ante la culpa que la invadía, el ama del pequeño Infante se arrojó desde el mismo balcón.

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