De esta agua sí beberé

Las quejas de los vecinos de Collado Villalba sobre el mal olor y sabor del agua del grifo provocan la actuación del Ayuntamiento

V.Goded/. El Consistorio se puso en contacto con la entidad regional responsable de garantizar la calidad del suministro, cuyos servicios técnicos analizaron diversas muestras para verificar que se cumplen ampliamente los criterios de calidad establecidos en la normativa, con la sola excepción del olor y sabor”. Asimismo, centraron el origen de estos problemas en el “empeoramiento de la calidad del agua del embalse de Santillana por el incremento de la presencia de algas ”.

Sin embargo, los responsables del Canal de Isabel II no quisieron alarmar a la población, y  garantizaron que no “representa riesgo sanitario alguno”. De hecho, “se trata de fenómenos propios de la biología de los embalses, presentando distintos grados de intensidad según las épocas del año y la climatología”. El problema se arregló sustituyendo el suministro desde la ETAP de Santillana con una “aducción independiente”, por lo que se renovó totalmente el líquido contenido en el depósito y en la red de distribución del municipio.

¿Agua de calidad?

Durante el verano está proliferando esta problemática, como ya sucediera hace dos meses en Cercedilla, o como ocurre actualmente en Galapagar, según denuncia el Foro Verde-GyU de la localidad. Los ecologistas protestan porque la calidad del agua se ha deteriorado desde finales del mes de julio hasta límites que la hacen casi no bebible, destacando el sabor a cieno y un olor fuerte a desinfectantes que se desprende incluso tomando una ducha.

Para ello, han tomado algunas medidas, como llevar evidencias a un laboratorio independiente, a la vez que culpan al Canal por su incapacidad para prever la falta de lluvias.

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