
Río Riato. (Foto: MITECO).
Barbos y truchas autóctonas del embalse de El Atazar podrán reproducirse en los ríos Riato y La Puebla
Redacción/. Hace un año la Plataforma Ecologista Madrileña consiguió el apoyo y la financiación de la entidad europea Open Rivers Programme, para llevar a cabo el Proyecto Riato. Durante meses se ha trabajado en el proyecto de retirada del azud, se ha estudiado la fauna piscícola del río en los tramos afectados, para conocer el posible impacto que pudiera derivarse de la actuación.
Simultáneamente se ha desplegado un amplio programa de participación ciudadana con vecinos de la zona y personas interesadas y elaboración de materiales. Una vez realizados estos trabajos, la obra de retirada y acondicionamiento posterior de la zona se ha llevado a cabo por la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dentro de su planificación de restauración fluvial para 2026.

Estado anterior y posterior a la retirada del azud en el río Riato. (Foto: Plataforma Ecologista Madrileña).
Actualmente se está desarrollando la fase final de difusión del proyecto en ámbitos profesionales y de expertos. Para ello, el próximo 4 de junio, en una jornada sobre restauración fluvial, está prevista la presentación del Proyecto Riato, junto a otros casos ya ejecutados o en desarrollo, todos financiados por Open Rivers Programme.

Cartel anunciador de la presentación del Proyecto Riato.
El río Riato se localiza al norte del embalse de El Atazar, en el que desemboca. Es un río serrano poco conocido, que sin embargo alberga una importante biodiversidad y calidad ecológica, lo que justifica que el tramo alto del Riato y su tributario, el río La Puebla, forman parte de una Reserva Fluvial. La construcción del azud data de los años 70-80, y se llevó a cabo por el antiguo ICONA para retener los sedimentos que la erosión de las lluvias arrastraba hasta el embalse.
Hoy día, con las laderas de la cuenca cubiertas de vegetación, esta infraestructura carecía de función y constituía un problema para el tránsito de peces, semillas, nutrientes y materiales. El muro del azud funcionaba como ‘tapón’ en el río Riato que impedía su normal funcionamiento.

















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