
Frente a lo que ocurre con especies más longevas, solo el 3,5% de las aves repiten pareja de un año a otro
Redacción/. Un equipo de investigación liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC, ha demostrado que los papamoscas cerrojillos logran tener más descendencia cuando cambian de pareja respecto a la temporada anterior.
Gracias a casi casi cuatro décadas de seguimiento continuado en una población de la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid, los investigadores han comprobado que solo el 3,5% de las aves se mantuvieron juntas entre temporadas y que los individuos que criaron con una nueva pareja lograron sacar adelante más volantones. El estudio, publicado en la revista Ibis, muestra patrones muy diferentes a los observados en aves más longevas, donde los vínculos de pareja suelen ser muchos más duraderos y beneficiosos.
El papamoscas cerrojillo es una pequeña ave migradora que cría en los bosques templados de Eurasia y pasa el invierno en África. Es una especie de vida corta (la mayoría de sus individuos vive unos tres años) y el seguimiento de esta población ha permitido determinar sus dinámicas poblacionales y reproductivas de manera precisa. Desde 1987, se han analizado aspectos como la fecha en la que empieza a poner huevos cada pareja, el tamaño de la puesta o el número de pollos que llegan a volar del nido.

Hembra de papamoscas cerrojillo. (Foto: David Ochoa).
«Los resultados indican que tanto los machos como las hembras que cambiaron de pareja sacaron adelante más pollos que en la temporada anterior, independientemente de la edad de los individuos o el tipo de hábitat en el que criaron”, explica el investigador del MNCN, David Canal. «El reto ahora es saber si las ventajas del divorcio se mantienen en el largo plazo, por ejemplo, en la supervivencia adulta o en el rendimiento reproductor de la descendencia», puntualiza Daniel R. Rodríguez-Solís también del MNCN.
El papamoscas cerrojillo es una pequeña ave migradora que cría en los bosques templados de Eurasia
En especies migratorias de vida corta, en las que cada temporada reproductiva es crucial, el riesgo de no reencontrarse pesa más que los beneficios derivados de la familiaridad o la mejora de la coordinación parental, que podrían obtener reproduciéndose con la misma pareja. «Los resultados obtenidos sugieren que el divorcio puede ser una estrategia adaptiva en este tipo de aves», añade Canal. Además de aumentar la descendencia, un cambio de pareja podría permitir mejorar la compatibilidad, acceder a un territorio de cría de mayor calidad o emparejarse con un individuo de mayor calidad reproductiva.
















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