Las políticas de conservación que eliminan las especies depredadoras pueden empeorar la situación de los ecosistemas que tratan de mejorar
Redacción/. El análisis de más de un millón de especies terrestres revela que, contrariamente a lo que se pensaba, la biodiversidad a lo largo de los niveles tróficos o alimentaria no se organiza como una pirámide con pocos depredadores sostenidos por muchos herbívoros, sino que la representación gráfica es más parecida a un cuadrado. Los datos apuntan a que un 46% son herbívoros, alrededor de un 43% son depredadores que se alimentan de otros animales y en torno a un 11% son consumidores mixtos, que utilizan de forma regular recursos tanto vegetales como animales.
En esta investigación, liderada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), también han comprobado que las proporciones entre presa y depredador son constantes en biomas que van desde los bosques boreales hasta regiones tropicales húmedas, independientemente de las grandes diferencias en clima, productividad y riqueza total de especies de cada ecosistema.
El estudio, publicado hoy en Proceedings of the Royal Society B, reúne información dietética de una muestra que representa más del 90% de los animales terrestres descritos ya que incluye a prácticamente todos los mamíferos, aves, reptiles y anfibios conocidos y a más de un millón de artrópodos.
«Si se consideran solo los tetrápodos, aparece una pirámide de diversidad invertida: casi el 70% de las especies son depredadores, mientras que los herbívoros son minoría. Este patrón es especialmente marcado en reptiles y anfibios, sin embargo, los artrópodos terrestres, gracias a su enorme diversidad, aplanan el patrón global, dando lugar a una estructura cercana al cuadrado, con números similares de fitófagos y depredadores», explica Luis F. Camacho, investigador del MNCN que firma el estudio.















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