
En la Sierra de Guadarrama, esta ave muestra un pico especialmente adaptado a las piñas de pino silvestre
Especiario
Por Carlos Gómez, estudiante de Ciencias Ambientales
Entre el mar de pinos que cubre nuestra sierra se esconden unos pequeños pájaros muy peculiares, cuyos picos, a primera vista, podrían parecer ‘defectuosos’. Nada más lejos de la realidad: los piquituertos no necesitan ninguna ortodoncia; están perfectamente tal y como son.
Su estrecha especialización en los bosques de coníferas les ha permitido ocupar un área de distribución inmensa, que abarca Norteamérica, Eurasia y el norte de África. En nuestra sierra pueden encontrarse prácticamente en cualquier rincón donde haya coníferas disponibles.
Descripción
El piquituerto (Loxia curvirostra) es un pequeño paseriforme de la familia Fringilidae. Su rasgo más llamativo es, sin duda, su pico; uno de los más especializados del mundo de las aves, ya que sus mandíbulas superior e inferior se cruzan, formando una estructura en ‘tijera’ perfecta para extraer las semillas de los conos de las coníferas.

Piquituerto extrayendo los piñones de un pino silvestre. (Foto: C. Senna).
Incluso su nombre científico refleja esta peculiaridad. Loxia procede del griego loxós (oblicuo, transversal o inclinado), y curvirostra combina los términos latinos curvus (curvo) y rostrum (rostro), ambos aludiendo al distintivo cruce de sus mandíbulas. Una auténtica maravilla de la evolución.
En la Sierra de Guadarrama, el piquituerto no es difícil de observar. De tamaño mediano, mide entre 14 y 20 centímetros y se le suele observar revoloteando entre las copas de los pinos en pequeños grupos.
Los machos muestran una gama de colores que va desde el rojo ladrillo intenso hasta tonos amarillo- rojizos o incluso verdosos, con alas y cola de un marrón oscuro. Su coloración puede variar según la época de muda. Las hembras, en cambio, presentan un plumaje más discreto, con tonos oliváceos o grisáceos y áreas verdosas en el pecho, además de una garganta pálida, gris o blanquecina.
Los machos muestran una gama de colores que va desde el rojo ladrillo intenso hasta tonos amarillo- rojizos o incluso verdosos
Curiosidades
Nuevamente, gracias a su estrecha especialización a los bosques de coníferas, el piquituerto muestra un comportamiento reproductor muy peculiar. Se trata de un ave oportunista, capaz de adelantar o retrasar la cría en función de la disponibilidad de semillas, que puede resultar muy variable de un año a otro. Por eso, más que la estación del año, lo que realmente determina cuándo se reproducen es la abundancia de alimento. Este rasgo los convierte en una de las pocas aves capaces de criar en pleno invierno. Aun así, lo más habitual es que la nidificación se concentre entre finales de invierno y la primavera, incluso llegando a prolongarse hasta principios del verano.
Otra curiosidad fascinante es la coevolución que presentan las distintas subpoblaciones de piquituertos en función del tipo de bosque que habiten. Según la forma y el tamaño de las piñas que explotan, los piquituertos pueden diferenciarse acústica, morfológica y genéticamente.
En la Sierra de Guadarrama, por ejemplo, predominan los individuos con un pico especialmente adaptado a las piñas de pino silvestre. Sin embargo, la presencia de coníferas de repoblación ha favorecido la expansión del piquituerto por toda la Comunidad de Madrid, especialmente de aquellos ejemplares cuyos picos se ajustan mejor a las piñas de pino carrasco.















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