No, las áreas protegidas no agravan los incendios

Greenpeace lanza un informe que desmonta algunos bulos y desinformaciones sobre la generación y propagación de los incendios forestales

Redacción/. Coincidiendo, según datos de la AEMET, con días de mucho calor y riesgo extremo de incendios en buena parte del país, Greenpeace presenta hoy el informe Las áreas protegidas no agravan los incendios forestales que tiene como objetivo contraargumentar, con evidencias científicas, muchas de las desinformaciones que, de forma sistemática, se realizan cuando hay incendios forestales y que ponen el foco en cuestionar la conservación de los espacios y las áreas protegidas.

El año 2024 es clave para la biodiversidad por el recién aprobado Reglamento de la Restauración de la Naturaleza y por la próxima cumbre del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP16), que se celebra en octubre en la localidad colombiana de Cali. Dos oportunidades fundamentales para la protección ambiental y que, sin embargo, conviven con la manipulación y desinformación de voces que cuestionan sistemáticamente las políticas ambientales, el Pacto Verde, la Agenda 2030, el objetivo de Montreal del 30 % de protección de superficie terrestre y, por supuesto, el Reglamento de Restauración de la Naturaleza, que se tiene que traducir en planes nacionales en un plazo de 2 años. 

Las soluciones para la prevención de grandes incendios forestales pasan por reducir la siniestralidad y la propagación de las llamas, a través de la gestión de las masas forestales (la no intervención planificada será una opción que no hay que confundir con abandono), así como acercar la cultura forestal y la importancia de las áreas protegidas, claves ante la emergencia ambiental.

Tan sólo el 0,78 % de la superficie protegida española tiene estándares rigurosos de protección y menos del 14 % de los incendios forestales afectaron a espacios naturales protegidos entre 2005 y 2017

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