Las denuncias presentadas por colectivos ecologistas y la alarma social generada han movido a la Comunidad de Madrid a actuar
Redacción/. El pasado 23 de mayo la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid, Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura, denunciaron ante la Comunidad de Madrid la construcción de una pista forestal de unos 5-7 metros de anchura y de 2 kilómetros de longitud que asciende por la ladera meridional de La Najarra.
El área afectada es Zona de Uso Restringido, según el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, que además está incluida en un espacio protegido Red Natura 2000 y en la Reserva de la Biosfera Cuencas altas de los ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama. Cinco días después, el 28 de mayo, la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal regional notificaba que ordenaba la paralización, en tanto se inspeccionaran las obras.
La pista forestal ha roto, según informan las ONG conservacionistas, formaciones geológicas características de alta montaña (canchales y gleras), ha desestructurado y modificado los perfiles del suelo y la roca madre y ha llegado a afectar a la hidrogeología, provocando la aparición de surgencias (movimientos de agua hacia la superficie) en los taludes. Las obras, además, se están desarrollando en plena época de reproducción y cría de la fauna silvestre, lo que supone un agravante más por las molestias de ruido y penetración en una zona sensible y tranquila.
















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