Es posible que no se estén realizando suficientes esfuerzos para estudiar y conservar especies clave que lo necesitan
Redacción/. ¿Qué hace que un equipo de investigación centre sus esfuerzos en un grupo animal u otro? Los motivos de esta elección son difíciles de saber, lo que sí parece claro es que nuestro sesgo cultural influye en el esfuerzo que dedicamos a la investigación y conservación de unas especies frente a otras y, por consiguiente, influye en la toma de decisiones políticas y la asignación de fondos.
Esa es la principal conclusión de un estudio internacional en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC). Para este trabajo, que se publicado recientemente en la revista ELife, el equipo de investigación ha analizado 3.007 especies de eucariotas, representantes de distintos grupos del árbol de la vida, incluyendo animales, hongos y plantas.
Para la realización de este estudio, los investigadores han estimado el interés académico de cada especie en función del número de publicaciones científicas que la citan y el interés social teniendo en cuenta el número de visitas a su página en Wikipedia. A partir de esos datos han comprobado que factores socioculturales como el hecho de que una especie sea considerada útil o dañina, si tiene asignado un nombre común, o si figura en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), influyen directamente en el interés científico que esa especie genera.















Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica

























