La amenazada relación del pítano y su polilla

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La limitada y amenazada distribución del arbusto hace que también se encuentre en peligro la polilla a la que alimenta

Especiario
Por Hugo Díez, geógrafo, ambientólogo y divulgador ambiental
En este artículo se van a tratar dos especies endémicas de la península ibérica así como su frágil y amenazada relación. Una de las especies que conforma este vínculo es el pítano o falso piorno (Vella pseudocytisus), un arbusto que solamente cuenta con una población en el límite de la Comunidad de Madrid con Toledo (Aranjuez-Ontígola) y otra población en Granada (Orce). Es de la familia de las crucíferas y se encuentra catalogada como en peligro debido a la disminución de su número de individuos y la reducción de su hábitat disponible debido a repoblaciones forestales, cultivos agrícolas y expansión urbana (Benito et al, 2004).

La otra especie que se menciona en este artículo es una polilla (Clepsis laetitiae), de la familia de los tortrícidos, que solamente se encuentra en el espacio que ocupa el pítano por ser su planta nutricia. Podrá imaginarse el lector que al alimentarse la oruga de esta polilla solamente de un arbusto que se encuentra en una superficie muy limitada y en regresión, también será una especie amenazada. Efectivamente, la polilla se encuentra catalogada como «Vulnerable» en el Libro Rojo de los Invertebrados de España, aunque sería conveniente actualizar la información disponible de este invertebrado porque la catalogación del libro es del año 2007 por la IUCN.

Polilla Clepsis laetitiae. (Foto: José González Granados y Carlos Gómez de Aizpúrua).

Polilla Clepsis laetitiae. (Foto: José González Granados y Carlos Gómez de Aizpúrua).

Descripción
El pítano es un arbusto que no sobrepasa el metro y medio, muy ramificado y con hojas ásperas y pequeñas con forma de espátula. Sus flores, que son de color amarillo, aparecen en numerosos racimos y son polinizadas por distintos grupos de insectos.

«La polilla (Clepsis laetitiae), de la familia de los tortrícidos, solamente se encuentra en el espacio que ocupa el pítano por ser su planta nutricia»

Por su parte, a la polilla la podemos identificar por su color ocre-mostaza con tres franjas irregulares de un color marrón más oscuro. La oruga de esta polilla es monófaga, es decir, que sólo consume un tipo de alimento, en este caso la planta del pítano. Por ello, va a vivir sobre esta planta y se va a mantener protegida por un refugio hecho por seda y hojas. El imago de este insecto saldrá de la crisálida desde marzo y le podremos encontrar volando entre abril y julio. Las hembras aprovecharán este periodo para poner alrededor de 180 huevos (Viejo, González y Gómez, 2011).

Imagen propia de una oruga de la polilla (Clepsislaetitiae) haciendo su refugio

Una oruga de la polilla (Clepsis laetitiae) haciendo su refugio. (Foto: Hugo Díez).

Hábitat
Encontramos estas especies sobre suelos de yesos y margas, con un clima mediterráneo continental y una vegetación predominantemente arbustiva poco densa. El pítano, que es de crecimiento lento, puede desarrollarse en suelos degradados por erosión o nitrificación, por lo que se le encuentra en taludes y lindes de cultivos. La población de la Comunidad de Madrid se localiza en el Lugar de Interés Comunitario (LIC) de las ‘Vegas, cuestas y páramos del Sureste’ y la Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) de ‘Carrizales y sotos de Aranjuez’.

Conservación
Aunque a nivel nacional el pítano está catalogado como «En peligro» por la IUCN y el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España, este arbusto tiene distintos niveles de protección dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre. Mientras que en Castilla-La Mancha y Andalucía se considera como «En peligro de extinción», en la Comunidad de Madrid figura como especie «De interés especial». Actualmente se trabaja en su conservación mediante el mantenimiento de semillas en bancos de germoplasma, con ensayos de reintroducciones y con la protección de su hábitat, ya que los modelos de análisis de viabilidad poblacional indican la extinción de la especie en menos de 100 años (González, 2011).

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