La Puerta del Sol de Madrid, eje de leyendas (I)


El kilómetro cero, el reloj de la Casa de Correos, las estatuas de Carlos II y el Oso y el madroño, son símbolos de la Puerta del Sol, centro neurálgico de la capital y cuna de leyendas 

De Leyenda
Por Rosa Alonso López
A las 00:00 horas del 31 de diciembre, diremos adiós al que, sin duda, ha sido el peor año de nuestra historia reciente. Muchos exclamaremos un sincero ‘hasta nunca, 2020’ y lo haremos pendientes de una pantalla que nos postrará una vacía Puerta del Sol, pero coronada por un reloj cuyo sonido de 12 campanas nos envolverá en un halo de ilusión por un tiempo mucho mejor. A pocas horas de que este eje madrileño vuelva a hacer su magia, repasaremos algunas de sus leyendas más enigmáticas.

Un nombre compartido por construcciones milenarias
Los 12.000 m2 que componen la actual Puerta del Sol poco tienen que ver con los escasos ochocientos del siglo XV, cuando una muralla rodeaba Madrid y en su entrada se erigía un sol orientado hacia el levante (este), punto cardinal por el que sale nuestro rey de astros. La gigantesca plaza tampoco mantiene grandes similitudes con, por ejemplo, sus homónimas peruana y boliviana que conoceremos a continuación.

Puerta del Sol en Tiahuanaco.

Se cree que Intipunku (Puerta del Sol en quechua) era el antiguo acceso a Machu Picchu y funcionaba como punto de control para las personas de la élite del imperio. Por su parte, el portal de piedra de Tiwanaku/Tiahuanaco en el Departamento de La Paz cuenta con su propia leyenda: los ai(y)maras, pueblo indígena que habita la meseta andina desde tiempos precolombinos, afirman quela diosa Ori(y)ana/Pachamama (Madre naturaleza) dio a luz a los gigantes primigenios que levantaron la construcción, unas 10 toneladas de peso, en un solo día. La estructura está coronada por Huiracocha, dios creador, y contiene símbolos en Lakaqullu que aún no han sido descifrados, pero que consistirían en unas instrucciones muy precisas para salvar a la humanidad de un futuro devastador.

“La estructura está coronada por Huiracocha, dios creador, y contiene símbolos en Lakaqullu que aún no han sido descifrados”

Belcebú, un visitante frecuente
Si Satanás se presentara ahora mismo en plena Puerta del Sol (aclaremos que esto no es ninguna invitación), seguramente se sentiría confuso por las personas que, disfrazadas, se buscan la vida entre los transeúntes y, quizás, hasta pasaría desapercibido. Pero tenemos que imaginarnos la misma escena a mediados del siglo XVIII, momento de la destitución de Ventura Rodríguez como arquitecto de la Casa de Correos, que alberga el famoso reloj, y la llegada de Jaime Marquet.

Desde el principio, este cambio de arquitectos fue mal visto por los madrileños que no entendieron la contratación del francés, al que acusaron de modificar tanto el proyecto que hasta olvidó incluir una escalera interior para acceder al resto de plantas. Pero el colmo llegó cuando, nada más iniciarse las obras, unos albañiles relataron que, a través de una voz profunda, Satanás les había advertido de que sólo el señor del averno era el dueño legítimo de la edificación. Por supuesto, todo era culpa de los planos de Marquet e hizo falta la presencia de un fraile para que los peones regresaran y las obras pudieran continuar.

Regimiento de dragones (soldados franceses que portaban sable, pistola y carabina).

Pero esta no fue la única visita de Lucifer a la Casa de Correos, pues se dice que, durante la entrada de las tropas napoleónicas en Madrid, un capitán con su compañía del Regimiento de dragones (soldados franceses que portaban sable, pistola y carabina) ocuparon el edificio, pero que pudo ser desalojado por los madrileños. Sin embargo, el capitán nunca fue localizado y nació la leyenda de que fue salvado por nuestro visitante más malvado, quien le escondió en el reloj. Conocedores de esta historia, expertos relojeros fueron llamados a revisar la maquinaria, encontrando solo un pequeño roedor en su interior. Descanse en paz nuestro pequeño amigo.

“Durante la entrada de las tropas napoleónicas, un capitán con su compañía del Regimiento de dragones ocupó la Casa de Correos”

Aquí termina, de momento, nuestro repaso por las leyendas de la Puerta del Sol. En la próxima sección, hablaremos, entre otras cuestiones, del origen del Oso y el Madroño, así como sobre las magníficas luces que nos acompañan todas las Navidades, hasta en estas que son tan diferentes. Hoy, más que nunca si cabe, desear a nuestros lectores un felicísimo Año Nuevo.

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