José María Gutiérrez de Alba, el sevillano que ‘retrató’ el frío serrano


El poeta nos describe un invierno en el Guadarrama, envuelto en tintes épicos y por una naturaleza salvaje propia de la poesía decimonónica 

Milenaria
Por Jaime Sanz Burdiel
Nos encontramos en el siglo XIX con otra mención al Guadarrama. En esta ocasión, a manos del poeta y dramaturgo José María Gutiérrez de Alba (1822-1897), hallamos una composición lírica denominada El invierno en Madrid, subtitulada como Historia de dos constipados. Este poema aparece, junto a otros, unos años antes de la muerte del autor en una compilación titulada Poemas y leyendas, obra dividida en dos tomos publicados en 1890 y 1891.

José María Gutiérrez de Alba, litografía. Biblioteca Nacional de España.

Gutiérrez de Alba parece retrotraernos al Guadarrama frío e invernal del Arcipreste de Hita. Inhóspito y helado, el poeta nos describe una cordillera nevada, de crestas altas que se alza milenaria, dividiendo las tierras segovianas de la capital española. El poeta nos describe un entorno montañoso que parece decorar con tintes épicos y con una naturaleza salvaje e indomable, que puede recordarnos a ciertas leyendas de Bécquer como El monte de las ánimas (1861); es la llegada del invierno.

 

I

Era a fines de Octubre.
En las crestas del alto Guadarrama
Ya una grande extensión la nieve cubre;
El viento Norte su hálito derrama
Sobre la áspera arruga del planeta,
Que en una contracción de su envoltura
Se frunció cual se frunce una coqueta
Que, sintiendo eclipsar su poderío,
Algo de su calor guardar procura
Antes que a sus entrañas llegue el frío.

II

En una ancha explanada,
De graníticas moles erizada,
Donde al través de mil generaciones
Nunca el blanco sudario
Alcanzó a derretir del sol la lumbre,
Sobre la enhiesta cumbre
De un gran peñón erguido y solitario,
Que por un lado su dominio extiende
A la ondulosa tierra segoviana
Y por el otro al arenal terciario
Que en sus extensos límites comprende
La capital de la nación hispana;
Bajo una nube de color plomizo
Que entre rayos y truenos despedía
Avalanchas de nieve y de granizo,
Asomó una figura gigantesca,
De aspecto aterrador y faz sombría.
Pieles de oso polar eran su manto,
Bajo el cuál convulsivos trepidaban
Sus miembros colosales,
Difundiendo en redor miedo y espanto.
De sus fosas nasales
Poderosas y rápidas corrientes
De helada y densa niebla se escapaban,
Y rechinaban sin cesar sus dientes
Movidos por el frío sempiterno:
Aquel horrible mónstruo era el Invierno,

Hay más referencias al Guadarrama en esta obra de Gutiérrez de Alba, sin embargo, no nos explayaremos más en este apartado debido al papel que protagoniza la cordillera en dichas referencias, pues es similar a las ya nombradas arriba; y debido también a la gran extensión que posee el resto de la composición. Dejamos el enlace de la biblioteca virtual Miguel de Cervantes a aquellos que quieran disfrutar del poema completo.

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