Las mariposas de la Sierra de Guadarrama


Claves para su identificación y guía de las especies 

el Mirador
Por Honorio Iglesias García (montesdevalsin.es)
Durante los últimos cinco años (desde la primavera de 2013 hasta la primavera de 2018) hemos realizado un modesto estudio de los lepidópteros diurnos presentes en la Sierra de Guadarrama. Aunque nos hemos centrado sobre todo en la vertiente norte (segoviana y abulense) por ser (salvo en algún enclave) la más desconocida de las dos en cuanto al conocimiento de las mariposas diurnas se refiere, no han faltado visitas a la vertiente madrileña sobre todo en el Valle del Paular, Manzanares, Navacerrada, Cuerda Larga, etc., donde existía mucha más información previa.

Para la realización del estudio no se produjo la captura de ninguna de las mariposas y se llevó a cabo únicamente a través de la observación y la fotografía macro de los ejemplares que fueron apareciendo en nuestros transectos, muchos de ellos previamente estudiados para recorrer el mayor número de hábitats. Somos conscientes de que esto hizo mucho más lento el estudio y de que algunas de las especies de mariposas diurnas no son identificables con total seguridad de visu, es el caso de algunas especies del género Pyrgus, de las dos especies crípticas de los géneros Leptidea y Spialia o de tres especies del género Melitaea, no obstante esto no ha supuesto un grave problema pues en todos los casos ya existían estudios previos de entómologos que aseguraban la presencia de estas especies en la Sierra de Guadarrama mediante la captura de ejemplares y el análisis de ADN o de la genitalia.

La lucina es una especie muy escasa en nuestra Sierra, cuyos números han disminuido de manera muy acusada en los últimos años. Los Montes de Valsaín, el Valle del Paular y algún otro pequeño enclave, parecen ser sus últimos reductos en la Sierra. Foto: Honorio Iglesias.

Con este estudio hemos querido, además, dejar patente que no son necesarios, salvo para especies muy concretas, la captura, recolección o sacrificio de estos bonitos insectos para llegar a tener un, más que aceptable, grado de conocimiento de los lepidópteros locales simplemente a través de la observación y/o la fotografía de los mismos. De las 141 especies que hemos recogido citadas en la Sierra, desde su piedemonte hasta las cumbres, hemos dejado, tras un riguroso filtro, en 130 especies las presentes en el territorio (todas observadas y fotografiadas por nosotros), aunque bastaría aumentar un poco dicho territorio a los aledaños del pie de monte, para incorporar alguna especie más. Esto significa que el 55% de las mariposas de la península Ibérica estarían presentes en nuestra Sierra, lo cual da una idea de la importancia entomológica de la misma, sólo superada, en la zona centro, por la vecina Sierra de Ayllón.

El 55% de las mariposas de la península Ibérica estarían presentes en nuestra Sierra, lo cual da una idea de la importancia entomológica de la misma”

No obstante, no todo son buenas noticias, ya que como decimos el estado de algunas especies es francamente preocupante y las cantidades, en general, de estos insectos se han visto muy disminuidas en los últimos 20 o 30 años. Desgraciadamente, apenas existen estudios previos que permitan la comparación entre la abundancia presente y la pasada de estos insectos en nuestra Sierra, aunque la comparación con la tesis de Víctor Monserrat, sobre la Distribución ecológica de las mariposas del Guadarrama presentada en 1976 y que creemos es el único documento pasado que atienda a la totalidad del área de estudio, así lo parece indicar. Sin embargo, un reciente estudio indica que la biomasa de insectos voladores de las reservas naturales de Alemania en los últimos 27 años se ha perdido en más de un 75%, algo que resulta también evidente para los que conocimos, siendo niños, una entomofauna mucho más numerosa de la que hoy nos acompaña y que supone, un riesgo importante, para nuestra propia supervivencia.

Huevo de la mariposa ondulada, muy común en la Sierra de Guadarrama que realiza la puesta de su minúsculo huevo sobre la estrecha hoja de una gramínea. Foto: Honorio Iglesias.

Así, en la Sierra de Guadarrama aún se mantienen algunos enclaves muy importantes para las mariposas. Posiblemente los Montes de Valsaín y la vertiente madrileña de la zona (Cercedilla, Navacerrada), el próximo a estos, Valle del Paular, San Lorenzo de El Escorial, Canencia, Navafría y las zonas con presencia de calizas del pie de monte serrano en la parte segoviana (El Espinar, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte, Segovia, Gallegos, Prádena, Arcones, Casla, etc.) y las correspondientes en el lado madrileño (Manzanares El Real, Guadalix, Pedrezuela y Miraflores de la Sierra), son algunos de los mejores enclaves de la Sierra para poder estudiar estos animales. Toda la información que hemos obtenido sobre las mariposas de la Sierra de Guadarrama se ha plasmado en uno de los monográficos de la web de Montes de Valsaín.

Se han añadido, además, fichas descriptivas de las especies presentes en los Montes de Valsaín (la gran mayoría) y además hemos creado una sencilla clave visual de las mariposas diurnas de la Sierra de Guadarrama para que cualquier aficionado pueda servirse de ella para la identificación de las especies.

Oruga de la mariposa piquitos del marrubio siendo víctima del parasitoide, una pequeña avispa ichneumónida que deposita los huevos sobre la oruga y cuyas larvas irán poco a poco devorándola. Foto: Honorio Iglesias.

Entre las mariposas más interesantes y más escasas que hemos encontrado en la Sierra de Guadarrama están presentes algunas joyas entomológicas, entre las cuales destacan: la mariposa apolo, la lucina, la tornasolada mayor, la hormiguera oscura y la antiopa, las cuatro últimas especies bastante escasas y con hábitats muy fragmentados y la primera, parece que con una gran reducción de su antiguo hábitat montañero. Otras mariposas citadas antaño, no han podido ser encontradas en nuestro estudio y no hemos tenido constancia de citas recientes en el entorno de la Sierra; hablamos del hespérido Carcharodus flocciferus, los licénidos Polyommatus fabressei y Polyommatus nivescens, el satírino Arethusana arethusa y el ninfálido Euphydryas desfontainii.

“El estado de algunas especies es preocupante y las cantidades, en general, de estos insectos se han visto muy disminuidas en los últimos 20 o 30 años

En los últimos tiempos se ha avanzado mucho en el conocimiento de los lepidópteros y la aparición de guías específicas de muchos territorios, así como la de aplicaciones relacionadas con la llamada ‘ciencia ciudadana’ ha hecho posible para los aficionados al campo, conocer un buen número de nuestras especies, fotografiarlas y poder tener una visión más amplia de sus distribuciones. Aun así, estamos lejos de conocer con detalle todo lo relacionado con estos insectos en nuestra Sierra de Guadarrama.

La hormiguera de lunares, bien conocida por su escasez en la península Ibérica y sus costumbres insectívoras durante una parte de su desarrollo larval, presenta en nuestra Sierra apenas dos colonias conocidas. Foto: Honorio Iglesias.

Espero que este modesto trabajo sirva como acicate para ayudar a que se continúe con el estudio y el conocimiento de nuestras mariposas por muchas razones, entre otras, porque cumplen una función valiosísima en los ecosistemas, funcionan como verdaderos bioindicadores de la buena salud ambiental de una zona, porque son extraordinariamente bellas y sobre todo porque están desapareciendo de nuestros campos de una forma rápida y silenciosa indicándonos, en gran medida, que no podemos continuar así.

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