Carlos V y el serrano Monasterio de El Paular

Monasterio de El Paular.
Los monumentos más emblemáticos de la Sierra están intrínsecamente relacionados con monarcas y personalidades de diferentes épocas

De leyenda
Por Rosa Alonso
Salido de la mente Enrique II de Castilla, primero de la Casa de Trastámara, el Real Monasterio de Santa María de El Paular ha servido como nexo de unión entre diferentes nobles de España y cuenta con más de una veintena de leyendas. Hoy descubriremos los acontecimientos en los que se vio envuelto Carlos V en el siglo XVI, que unirán por siempre el municipio de Rascafría con la lejana Argel.

Retrato de Carlos V.

Retrato de Carlos V.

La Jornada de Argel
Ante las maniobras del almirante otomano Barbarroja, que deseaba conquistar las costas cristianas del Mediterráneo para entregárselas al sultán Suleimán I, Carlos I de España y V de Alemania decidió embarcarse en una expedición para la conquista de Argel, que tendría lugar a mediados del siglo XVI. Esta intrépida contienda no finalizó con el resultado deseado por el monarca y ha llegado a nuestros días con el nombre de la Jornada de Argel.

Argel.

Argel.

Ignorando las advertencias del Papa, que consideraba más importante frenar el avance de los turcos en Europa, y desoyendo los consejos de reputados almirantes que le avisaron sobre los posibles temporales típicos de la estación otoñal, una flota de más de 60 galeras y 300 naves de guerra, capitaneada por Carlos V, salió en octubre de 1541 de diferentes localizaciones de nuestro país rumbo a Argel. Solo unos pocos días después, la armada alcanzó la costa argelina, pero fue en este plazo de tiempo donde se produjeron los hechos que después se convertirían en leyenda.

Retrato del almirante italiano Andrea d'Oria.

Retrato del almirante italiano Andrea d’Oria.

La tormenta evoca recuerdos de El Paular
Durante los días que duró la travesía, el mal tiempo fue una constante que terminó por arruinar la victoria que el monarca preveía. No solo sufrieron tormentas durante su avance sino que, al divisar Argel, debieron buscar otro punto donde desembarcar y no pudieron disponer del material pesado. Solo 24 horas de sosiego pudieron disfrutar los soldados, que no impidieron la retirada final que anunció el monarca pocos días después, ya que la derrota era inminente.

El único día de calma repentina, es el momento que ha quedado convertido en leyenda. Tras varios días de un oleaje inmanejable, el almirante italiano Andrea d’Oria se encontraba muy intranquilo. Según la tradición, Carlos V habría pronunciado las siguientes palabras para tranquilizarle: “Tened buen ánimo que es la hora en que rezan maitines mis cartujos del Paular”. Al instante, las aguas se calmaron. Este ‘milagro’, que se produjo entre medianoche y el amanecer, no propició el triunfo de la expedición, pero unirá a la Sierra de Guadarrama y Argel para siempre.

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