Cuando la fiebre del wolframio llegó al Guadarrama

Bocamina de la mina de Cabeza Líjar.Redacción/. Pocos seguramente sepan que en el lado madrileño de Cabeza Líjar podemos encontrarnos aún hoy con los los restos de una antigua mina de wolframio, ahora abandonada. Frecuentada, con buen tiempo, por espeleólogos, aún queda visible la bocamina de ‘La Primera’, así como una explotación a cielo abierto que puede apreciarse en la carrtera que nos lleva hasta la zona. Es la historia que retrata este mes de noviembre la ‘Guía arqueológica de la Sierra de Guadarrama’ que publica la revista gratuita Apuntes de la Sierra.

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