El eclipse solar total de 1860 dio lugar a un experimento con plantas sensibles en el Botánico

xx

Montaje de una imagen de un eclipse solar total con la de un ejemplar arbóreo. (Foto: ©RJB-CSIC).

Un investigador y la archivera del Real Jardín Botánico-CSIC han revisado las notas publicadas sobre las observaciones en las plantas realizadas por Miguel Colmeiro entre 1868 y 1900

Redacción/. Los resultados del experimento llevado a cabo en 1860 por el botánico Miguel Colmeiro (1816-1901), director del Real Jardín Botánico entre 1868 y 1900, pusieron de manifiesto que los eclipses solares no ejercen una especial influencia sobre estas plantas en las que la variación de la intensidad de luz provoca el estado ‘durmiente’.

A raíz del eclipse solar total que tendrá lugar el próximo 12 de agosto y que será visible en gran parte de la geografía nacional, Esteban Manrique Reol, investigador profesor Ad Honorem, y Esther García Guillén, jefa de Unidad Archivo Histórico en el Real Jardín Botánico (RJB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han indagado en los escritos que se conservan en el Archivo y en las publicaciones históricas, acerca de los experimentos realizados en el siglo XIX en torno a la sensibilidad de ciertas plantas a los cambios de intensidad lumínica y a las respuestas que supuestamente podía provocar en ellas este fenómeno astronómico.

Mimosa púdica. (Foto: RJB-CSIC).

Con motivo del eclipse total solar que tuvo lugar el 18 de julio de 1860, el botánico Miguel Colmeiro ideó y puso en práctica varios experimentos que explicarían si el cierre de las hojas y flores de las plantas ‘excitables’, como las llamó él mismo, ocurrían regularmente, como un reloj, siempre en las mismas horas del día, o si por el contrario se verían modificados, adelantándose o atrasándose por motivo del oscurecimiento debido al eclipse, y además, si otros factores como el viento o la humedad podían disparar los mecanismos de cierre y apertura al igual que las variaciones lumínicas.

Tras indagar en el experimento de 1869, Esteban Manrique Reol y Esther García Guillén se quedan con las conclusiones de Miguel Colmeiro, tras realizar su experimento en el Real Jardín Botánico con motivo del eclipse del 18 de julio de 1860, y que resumen en la afirmación del botánico: «Ninguna influencia especial o extraordinaria ejerce por tanto un eclipse de sol sobre los vegetales, ni la que ejerce es de mucha entidad, limitándose los efectos observados o los que produce en plantas determinadas una pasajera disminución de luz, porque la baja de temperatura experimentada no es bastante para causar en ellas grandes y notables perturbaciones, ni se conocen hechos que revelen en tales momentos alguna acción del estado higrométrico o eléctrico de la atmósfera».

Deja un comentario