
La montaña siempre merece respeto y no seguir unas mínimas normas de seguridad puede resultar fatal
Piensamientos
Por Javier Flores, columnista ambiental
El otro día vi la película Balandrau, viento salvaje en la que se relata la historia de uno de los episodios de montaña más trágicos que han ocurrido en España. Ya conocía lo ocurrido gracias al fantástico documental producido por TV3 titulado Balandrau, infern glaçat (Balandrau, infierno helado).
Esencialmente se produjo un torb (un extraño fenómeno meteorológico que ocurre principalmente en los Pirineos) que en cuestión de minutos provocó un descenso brutal de las temperaturas al mismo tiempo que reducía la visibilidad a apenas unos metros. Las consecuencias fueron desastrosas: varias personas fallecieron durante aquel fatídico 30 de diciembre del año 2000.
Gracias a ambos relatos, cada uno contado con un sentido distinto, con recursos visuales, presupuestos y finalidades distintas, muestran una realidad innegable: la montaña puede ser peligrosa. Incluso puede afectar a personas, como en este caso, altamente cualificadas y acostumbradas a la alta montaña.
«Las consecuencias fueron desastrosas: varias personas fallecieron durante aquel fatídico 30 de diciembre del 2000″
En Cataluña todavía mucha gente recuerda esos días con una profunda tristeza. Los medios de comunicación se volcaron en la zona, se movilizaron equipos de rescate y salvamento tanto de otras Comunidades Autónomas como de Francia y a muchos, a día de hoy, les sigue asaltando la duda, ¿podría volver a ocurrir algo parecido en la actualidad?
Tras ver la película estuve comentando el film con algunos amigos y todos llegábamos a la misma conclusión al respecto. La respuesta a la pregunta anterior es ‘sí’.
Parece algo manido y que no hace falta repetirlo continuamente año tras año, pero la realidad es tozuda y cada vez que voy a la montaña en condiciones adversas siempre encuentro a gente que continúa arriesgándose por no seguir las mínimas normas que rigen cualquier actividad deportiva en el monte. Y es por esta misma razón, por no seguir algunas normas mínimas de seguridad por la que continuarán produciéndose muchos accidentes en la montaña.
«Cada vez que voy a la montaña en condiciones adversas siempre encuentro a gente que no siguen las mínimas normas»
En aquella ocasión varios montañeros experimentados murieron no por negligencia, sino por mala suerte. En su caso, las circunstancias les llevaron a una situación altamente impredecible con antelación. Pero sirva como ejemplo para volver a recalcar: la montaña merece un respeto, pues de lo contrario podemos vivir situaciones desagradables y peligrosas.















Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica

























