
Un novedoso estudio muestra que poblaciones de partida similares de plantas pueden evolucionar de forma muy rápida ante el cambio climático
Redacción/. El estudio, publicado en Science y con participación de investigadores de ocho instituciones españolas entre las que se encuentran CREAF, CSIC, IICG-URJC, UGR, US y Grupo Tragsa, se basa en el análisis y seguimiento de la evolución en respuesta al cambio climático de 70.000 individuos de variantes genéticas distintas de plantas Arabidopsis sembradas en 30 lugares de todo el mundo.
El trabajo, llevado a cabo por un consorcio internacional, liderado por Moisés Expósito‐Alonso, de la Universidad de California (Berkeley, EE.UU.), junto con los otros dos coordinadores del proyecto, François Vasseur (Centre d’Ecologie Fonctionnelle et Evolutive, CNRS) y J.F. Niek Scheepens (Goethe University Frankfurt), ha consistido en la realización de un ambicioso experimento en el que se sembraron simultáneamente 360 pequeñas parcelas de Arabidopsis –una especie anual que pertenece a la familia de las brasicáceas como la coliflor y la mostaza– distribuidas en 30 localizaciones de diversos tipos de climas. Además, el seguimiento se prolongó durante cinco años.
Para la realización del estudio se sembraron simultáneamente 360 pequeñas parcelas de Arabidopsis
Este trabajo permite ver directamente, y por primera vez, cómo las variantes adaptativas de ADN llegan a dominar en determinadas poblaciones a medida que ocurre la evolución. El primer análisis genómico de las muestras revela que, en la mayoría de los casos, las plantas evolucionaron genéticamente para adaptarse a las condiciones ambientales características de cada entorno.
Sin embargo, algunas poblaciones experimentales, especialmente aquéllas situadas en los climas cálidos más extremos, no mostraron ninguna señal de evolución temprana. En su lugar, exhibieron trayectorias aparentemente aleatorias que precedieron a su extinción. Esto revela que, aunque la adaptación rápida al cambio climático es posible, el calor extremo reduce las poblaciones a tamaños muy pequeños, donde la capacidad adaptativa disponible es muy baja y se precipita la extinción.
Un hallazgo adicional del estudio es que las plantas de Arabidopsis procedentes de zonas cálidas muestran ya un retraso de adaptación, es decir, viven mejor en ambientes aproximadamente 1,5 °C más fríos que su propio lugar de origen, lo que sugiere que el calentamiento global acumulado hasta la fecha ha dejado a estas poblaciones ligeramente desajustadas respecto a sus climas actuales.















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