El microbioma de las semillas podría abrir nuevas vías para la gestión especies invasoras


El microbioma permite que la planta se adapte a diferentes ambientes aumentando la producción de flores y semillas

Redacción/. Un equipo internacional en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) propone una nueva vía para la gestión de especies vegetales invasoras. Tras analizar y experimentar con las semillas del diente de león, una especie invasora en lugares como Chile o California, han comprobado que su microbioma potencia la competitividad, el crecimiento y la capacidad de colonización de una de las malezas más extendidas del planeta.

El estudio, publicado en Nature Communications, revela que el conjunto de microbios presente en las semillas, el endomicrobioma, puede ser una vía para la gestión y control de esta planta invasora y posiblemente también la de otras especies vegetales que se vuelven invasoras en diferentes ecosistemas.

El diente de león es una especie nativa de Europa que llegó por la acción humana al resto de continentes, donde ha proliferado desplazando a otras plantas autóctonas. Es una especie oportunista capaz de generar muchas semillas, con alta capacidad dispersiva y crecimiento rápido que domina los ambientes humanizados como los jardines o los cultivos por su capacidad para adaptarse a suelos perturbados. Crece por sí sola en casi cualquier lugar del mundo, incluso en hábitats con condiciones ambientales muy extremas gracias a su gran capacidad de adaptación.

El diente de león es una especie nativa de Europa que llegó por la acción humana al resto de continentes

El equipo de investigación analizó el papel que tiene el conjunto de microbios que colonizan los tejidos internos de las plantas, endomicrobioma, en su capacidad invasiva. Para ello recolectaron semillas en ecosistemas mediterráneos de cinco continentes y las cultivaron durante cinco generaciones. Aplicaron diferentes tratamientos a las semillas como la reducción de su endomicrobioma con antibióticos y fungicidas. Así comprobaron que las del grupo de control, en el que no se inhibió el microbioma, demostraron tener una mayor tasa fotosintética, mayor producción de flores y semillas, y más capacidad competitiva para desplazar especies vegetales nativas, lo que aumenta sus posibilidades para invadir nuevos territorios.

Los resultados de la investigación abren nuevas vías para el control de especies invasoras porque comprender y manipular el endomicrobioma de las semillas podría convertirse en una herramienta para la gestión de malezas.

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