
Le proponemos al lector un «pack» de escapadas con las que visitar y conocer diferentes puntos de la Comunidad de Madrid en una época del año muy especial
En ruta
Por José Ángel Macho Barragués. Ingeniero agrónomo
Entre los numerosos enclaves, paisajes y rutas de senderismo que nos ofrece la naturaleza de la región, nos paramos en esta ocasión para descubrir algunos de los bosques más singulares y emblemáticos que resultan perfectos para visitar durante este otoño que avanza lentamente.
Paseos con historia, hojas de diferentes colores, paisajes espectaculares, grandes ríos y ejemplares únicos de árboles centenarios forman un catálogo de lugares idóneos para conocer durante esta época del año tan característica y reconocida en la que se recolectan setas, frutos del bosque y castañas entre lluvias, frío y nieblas que se alternan repetidamente con días soleados y despejados.

Río Tajo a su paso por Aranjuez.
Sotos de Aranjuez, un paseo entre huertas legendarias y fuentes majestuosas
Sin duda alguna, estamos ante un gran ejemplo de integración del paisaje natural y arquitectura. Los jardines y el Palacio Real engalanan la ciudad ribereña de Aranjuez, mientras que un río Tajo relativamente joven dibuja bonitos meandros a su paso por ‘la huerta de Madrid’. Tilos, álamos y chopos acompañan en este valle fértil el curso del río entre arboretos, grandes ejemplares de plátano de paseo, fuentes y pequeñas plantaciones de coles y lombardas. Además de caminando, podremos descubrir este paisaje a través de paseos melancólicos en bicicleta o incluso para los más atrevidos existe la posibilidad de navegar en piragua.
La Dehesa Bonita, una paleta multicolor por descubrir
Este espacio abierto tan singular está situado en el punto más al norte de la Comunidad de Madrid, concretamente en la población de Somosierra. Sus grandes ejemplares de avellano junto a algunos pies de abedul sometidos a un microclima muy característico crean durante el otoño paisajes mágicos que invitan a adentrarse en su interior para la práctica de senderismo.

Dehesa Bonita.
Los años con lluvias abundantes hacia el final del verano hacen que se trate de un buen espacio para practicar la micología debido principalmente a la gran diversidad de especies que podremos encontrar en sus suelos. Su ubicación privilegiada, ocupando una ladera del Pico Cebollera, permite observar desde la distancia un auténtico bosque de decenas de colores diferentes, carta de presentación de este enclave natural poco conocido para los amantes de la naturaleza y que debemos seguir conservando, siendo respetuosos a la vez que disfrutamos de su riqueza natural.
Bosque de La Herrería, una silla a los pies de las cumbres escurialenses
Este bosquete situado en la localidad madrileña que alberga el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, gran obra arquitectónica llevada a cabo por el rey Felipe II, ofrece durante el otoño uno de los paseos con más historia de la Sierra de Guadarrama. Podremos seguir los pasos de uno de los reyes más importantes de nuestra historia a través de sendas legendarias con el fin de llegar su famosa silla y contemplar el paisaje otoñal que ofrece este bosque.
Integrado en el ‘Paraje pintoresco del Pinar de Abantos y Zona de La Herrería’, entre su vegetación destacan sus espectaculares fresnos que emergen en la zona adehesada, además durante este recorrido también podremos apreciar, entre el canto del carbonero o el sonido de los pájaros carpinteros, bonitos ejemplares de pinos y encinas.

Ruta por los robles centenarios de La Puebla.
Robledal de La Puebla, a través los árboles centenarios más singulares
Situado en una de las zonas con mayor valor paisajístico de la Comunidad de Madrid, este pequeño bosque alberga algunos de los ejemplares más vetustos de roble que podemos encontrar cerca de la capital. El encanto y las postales que ofrecen los pueblos de la sierra del rincón en el otoño es un reclamo más para visitar y disfrutar este paseo que parte de la localidad de Puebla de la Sierra. Los robles, árbol de la familia de las encinas, destacan por el color dorado de sus hojas lobuladas, sus ejemplares centenarios llamarán nuestra atención por encontrarse en ocasiones agarrados por medio de sus extensas raíces a las rocas graníticas que jalonan los senderos de este paisaje tan especial.

Hayedo de Montejo.
El Hayedo de Montejo, el bosque más conocido y singular de Madrid
Es el más famoso de nuestros bosques y, a la vez, el más complicado de visitar debido a las restricciones de acceso que presenta, más aún durante los otoños. Uno de los bosques de hayas situados más meridional de Europa. Los grandes ejemplares de hasta 20 metros de altura que muestran sus raíces centenarias en este valle de alta montaña formado al paso del río Jamara, presentan durante el otoño tonalidades amarillas, ocre y rojo, creando una de las postales más espectaculares y esperadas que podemos contemplar durante esta época del año.
Algunos de estos pies de haya son tan majestuosos que tienen hasta nombre propio, como ‘La primera’ o ‘La de la roca’, sin duda la más fotografiada de todas ellas. Como comentamos, las visitas se deben organizar con tiempo, son gratuitas y por supuesto mediante reserva previa online.

Chorrera de Mojonavalle.
Abedular de Canencia, los ejemplares que vinieron del frío
Bosque muy característico en una de las mejores áreas recreativas que podemos disfrutar durante los días soleados de este otoño. Partiendo desde el mismo puerto de Canencia podremos realizar una pequeña ruta a través de una senda ecológica que recorre un bosque isla en el que se mezclan principalmente pinos y abedules entre otras especies menos comunes como tejos, acebos y abetos de Douglas, sin duda especies mucha más típicas de climas más continentales.
En las inmediaciones del recorrido resulta muy recomendable visitar la espectacular cascada de Mojonavalle o la Fuente de la Raja, desde la que brota una de las aguas más puras y cristalinas de la Comunidad de Madrid.
















Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





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