El hallazgo permitirá ampliar el estudio microbiano de los ecosistemas fluviales a gran escala, incluso en zonas remotas
Redacción/. Las ciencias ambientales se basan en la toma de datos, pero conseguirlos no siempre es sencillo. En muchos ecosistemas, las condiciones del entorno o la distancia a los lugares de muestreo hacen que analizar las muestras en el momento de la recolección sea casi imposible.
Ahora, un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), con la colaboración del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC) y la Universidad Rey Juan Carlos, ha demostrado que las muestras de sedimentos de río pueden conservarse por secado al aire o congelación sin perder información clave sobre la actividad microbiana.
El estudio, publicado en la revista Freshwater Biology, muestra que ambos métodos permiten estimar con fiabilidad la actividad enzimática incluso semanas después de la toma de muestras. Este hallazgo facilita el estudio de ríos y arroyos a gran escala, incluidos aquellos que alternan fases acuáticas y terrestres, como las ramblas mediterráneas.
El trabajo pone de relieve que probar distintos métodos de conservación puede superar las limitaciones logísticas del trabajo de campo y abrir la puerta a estudios funcionales y microbianos más amplios, capaces de mejorar nuestra comprensión del papel que desempeñan los ríos y arroyos en el equilibrio de los ecosistemas del planeta.
















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