Los Cerros de Alcalá de Henares

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A las puertas de la Alcarria madrileña 

En ruta
Por José Ángel Macho Barragués. Ingeniero agrónomo
La naturaleza tiene tal grandeza que incluso inunda las localidades más pobladas y alejadas del medio rural. Un ejemplo de ello lo encontramos en los Cerros de Alcalá, monte de uso público de más de 800 hectáreas totalmente protegido, que atesora diferentes ecosistemas y hábitats naturales como los cortados, las vaguadas, el boque de pinar, el río, los cerros o las zonas de pastizal.

El paisaje de este espacio natural se sitúa en el margen izquierdo del río Henares, concretamente en los límites entre la campiña de Alcalá de Henares y la Alcarria madrileña. Se encuentra formado por diferentes zonas de bosques, barrancos y una sucesión de cerros con cumbres planas atravesados por el arroyo de la Zarza, el autor, junto con primitivos periodos de lluvias abundantes y continuos, de esculpir el paisaje que encontramos en la actualidad. Algunos de estos cerros, de entre 700 y 800 metros de altitud, reciben nombres como Ecce homo (el de mayor fama por ofrecer las mejores panorámicas y ser muy accesible), Malvecino, Cerro de la Virgen o el Alto del Llano.

«En este entorno natural encontramos diferentes ecosistemas como los cortados, las vaguadas, el bosque, el río y los cerros»

Un paisaje modelado por el agua
Uno de los grandes atractivos de este entorno es el gran catálogo de especies vegetales que alberga, muchas de ellas pertenecientes a las que forman parte del bosque mediterráneo mixto. Es por esto que en los Cerros de Alcalá podremos encontrar principalmente bosques de pinares, tarayales y coscojares.

Las vaguadas y los cortados son otro de los elementos paisajísticos más destacados en este espacio natural, ambos están estrechamente relacionados ya que las vaguadas se forman por la acción de numerosos arroyos temporales que desembocan en el río Henares, arrastrando a su vez distintos materiales de los propios cortados, siendo moldeados a su capricho.

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Los cortados, en cambio, son zonas de máxima pendiente, sin duda alguna uno de los elementos más asombrosos de este paisaje. En ambas formaciones prolifera una fauna y vegetación muy características adaptadas a la presencia temporal de agua ya la alta cantidad de sales que presentan sus suelos. El mochuelo y el búho real anidan en estos cortados mientras en las vaguadas, cuando se encuentran repletas de agua, el sapo corredor aprovecha para realizar sus peculiares puestas.

«El mochuelo y el búho real anidan en estos cortados mientras en las vaguadas el sapo corredor realiza sus puestas»

Una rica vegetación
Los boques dentro del Parque de Los Cerros están representados por pinares, coscojares y tarayales. Entre ellos, el pinar es el de mayor extensión, siendo el pino carrasco el más representativo, la variedad dentro de su especie que mejor se adapta a los suelos calizos tan abundantes en este territorio. Las zonas de tarayales proliferan al fondo de las vaguadas. Se trata de una especie puramente mediterránea muy tolerante a la alta salinidad del suelo, cuya discreta floración rosada marca el inicio de la primavera.

Entre los arbustos, el acebuche u olivo silvestre y el mirto ofrecen sus frutos durante el invierno, también observamos especies de menor porte como el romero o el tomillo, grandes espacios dominados por una elegante gramínea como el esparto y aisladas especies herbáceas anuales como el collejón con su elegante floración azul a finales del invierno o la imponente férula, cuyo tallo floral permanece durante el invierno dibujando paisajes únicos. También hay que resaltar en la zona del río la presencia de grandes ejemplares de chopo blanco, síntoma de la grandeza de este paisaje madrileño.

Durante el recorrido podremos descubrir un gran catálogo de especies de árboles y arbustos pertenecientes al bosque mediterráneo mixto como el pino carrasco, el taray, el mirto, la cornicabra o el acebuche, así como especies herbáceas como la férula o cañaheja, una de las más fáciles de reconocer por su gran porte y espectacular floración de color amarillo.

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«Entre los arbustos, el acebuche u olivo silvestre y el mirto ofrecen sus frutos durante el invierno»

Fauna silvestre
En cuanto a la fauna, lo más destacado son los grandes mamíferos que habitan los cerros y el bosque, como el zorro, el corzo o el jabalí y por su puesto la gran colonia de aves que habitan y que son habituales en todo el entorno. En los cortados el cernícalo, ave rapaz de pequeño tamaño, domina las alturas con su rápido aleteo. En el interior del bosque las aves cantoras como el verdecillo y el carbonero alegraran nuestros paseos.

A estas especies se une una importante comunidad de aves acuáticas, siendo las más comunes las ánades reales y las fochas comunes, aunque la más llamativa y esquiva es el martín pescador, que espera en las ramas de los árboles de la ribera una oportunidad para lanzarse a la captura de algún barbo o de carpa común que nada las aguas del río Henares, en cuya ribera, testigo permanente de este ecosistema fluvial, durante los últimos años ha proliferado el mapache, una especie introducida que está provocando un importante problema medioambiental debido a su gran voracidad.

También hay que destacar en este apartado al mayor morador de los cerros, el conejo común, presentando múltiples funciones y siendo una especie esencial en la ecología del ecosistema mediterráneo. Este emblemático roedor representa un papel clave en la cadena trófica, llegando a depender hasta más de 40 especies de su presencia. Tiene una gran actividad en cuanto al pastoreo y la diseminación de semillas y además sus madrigueras son utilizadas como refugio por otros animales como las lagartijas y otras especies de roedores.

«El mapache está provocando un importante problema medioambiental»

Historia y senderismo
El Parque de Los Cerros ha sido ocupado por diferentes civilizaciones a lo largo de la historia, siendo lo más destacado y visible en la actualidad las ruinas de la antigua fortificación árabe de Qal-at Ab-al-Salam. El cerro del Ecce Homo se ha convertido en un lugar de leyenda como la que nos cuenta que en sus laderas unos extraños seres habitaban y dominaban el monte desde la conocida como Cueva de los Gigantones o la que nos relata que una cruz luminosa emergió en su cumbre de forma divina y animó a los cristianos a derrotar a las tropas árabes que dominaban la fortaleza.

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La ruta que proponemos es circular y nos conduce desde el aparcamiento principal (carretera M-300) hasta la cima del Ecce Homo por el camino de los catalanes. Una vez allí, bajaremos por un sendero vertiginoso hasta los pies de la antigua fortaleza para continuar paralelos al curso del río Henares y llegar a nuestro punto de partida. Un total de 3 horas para recorrer una distancia de 12 km. En la actualidad existen 4 rutas oficiales dentro de este parque natural: la ruta de los tarayes, la de la puerta verde, la del castillo árabe y, por último, la del Ecce Homo. Esta ruta se puede y se debe completar visitando la magnífica ciudad de Alcalá de Henares, una de las de mayor riqueza arquitectónica e histórica de la Comunidad de Madrid, con edificaciones de gran interés como la casa natal de Cervantes, la propia catedral o el Museo Arqueológico Regional.

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