
Los cambios de temperatura registrados han tenido efectos tanto negativos como positivos sobre las diferentes especies
Redacción/. Tras casi 20 años monitorizando las puestas y larvas de 9 especies de anfibios en 242 charcas del entorno de Peñalara, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en colaboración con el Centro de Investigación, Seguimiento y Evaluación de la Sierra de Guadarrama, han comprobado cómo afectan a cada especie los cambios de temperatura que se han producido en esta área subalpina del Sistema Central.
La tendencia global de las especies ha sido clara en seis casos: descensos del 13% anual en el caso del sapo partero; un 11% en la rana ibérica o un 4% en la salamandra común. Al mismo tiempo, se han detectado incrementos en especies más propias de menores altitudes que han ido subiendo como consecuencia del calentamiento global: del 8% en la ranita de San Antón meridional; el 9% del tritón jaspeado y el 5% para el tritón alpino.
Desde 1975 a 2016 la temperatura media anual del aire ha aumentado de 6 a 7,5 ºC en la zona de estudio, a razón de 0,3-0,4 grados por año. Esta tendencia climática ha tenido efectos positivos en la salamandra o el tritón alpino, mientras que su efecto ha sido negativo en el caso de la rana ibérica y el sapo corredor.
Desde 1975 a 2016 la temperatura media anual del aire ha aumentado de 6 a 7,5 ºC en la zona de estudio
Además, también han estudiado los efectos a largo plazo en cada una de las especies de la quitriciomicosis, la enfermedad que está diezmando las poblaciones de anfibios de todo el mundo y que provoca un hongo letal introducido por el ser humano
















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