Simon Scarrow, Napoleón y la novela histórica (I)


Simon Scarrow, uno de los mejores autores de novela histórica, se une a la larga lista de escritores cuyas obras les ha llevado al Guadarrama

Milenaria
Por Jaime Sanz Burdiel
Simon Scarrow (1962, Nigeria) se ha convertido en uno de los mejores escritores de novela histórica. Su saga sobre el Imperio de Roma, Águila, protagonizada por Cato y Macro; y su saga Revolución, sobre las vidas paralelas de Napoleón y Wellington, le han hecho disfrutar de un enorme éxito entre lectores de todo el mundo. Su fidelidad y rigor histórico ofrecen una visión más clarificadora y exacta de las guerras napoleónicas que muchos tratados de historia.

El escritor Simon Scarrow.

En esta ocasión, el artículo refleja las aventuras del general corso en su paso por la Sierra de Guadarrama a finales de 1808, cuando se disponía a invadir Madrid para dejar la capital rendida a su hermano José, por entonces rey de Napolés.

        “Frente al Ejército de España, se extendía la mole imponente del Guadarrama, una larga barrera de montañas que protegía los accesos al norte de Madrid. El clima se había vuelto frío, pero los soldados se habían ahorrado la lluvia mientras se preparaban para atacar las fuerzas españolas que defendían el puerto de Somosierra. La noche anterior, la guarnición enemiga de la población de Sepúlveda había abandonado la posición y había preferido huir hacia el oeste, antes que enfrentarse a la concentración del ejército francés que apareció ante ellos.”

        “Tan pronto como hubieron expulsado al último soldado enemigo del puerto, el ejército avanzó por los desfiladeros del Guadarrama y los cruzó hasta la meseta del otro lado. El día después de la batalla de Somosierra, las primeras patrullas de la caballería francesa cabalgaron con cautela y se adentraron en la perifería de la capital española.”

Napoleón se las arregló astutamente. Unas semanas antes, el rey era Carlos IV, aunque el verdadero gobernador de España era Godoy, un simple soldado que ascendió rápidamente por ser amante de la reina y que se convirtió en agente francés encubierto por un salario más que decente. El pueblo no quería ni a Carlos ni a Godoy, por ello el hijo del rey, Fernando, organizó un motín en Aranjuez que acabó con la corona de España en su poder.

Manuel Godoy.

Napoleón, emperador de casi toda Europa, había colocado a sus hermanos como reyes de Holanda y Nápoles, y decidió apoderarse de su único reino aliado, España, de la manera más legal posible. Organizó un encuentro en Bayona con Fernando VII, entonces usurpador y rey de España al mismo tiempo, y su padre Carlos. Convenció al joven Fernando para abdicar en su padre, argumentando que nadie en Europa aceptaría un rey que ha robado la corona a su progenitor, y que el trono de España le llegaría a su debido tiempo.

Napoleón, emperador de casi toda Europa, había colocado a sus hermanos como reyes de Holanda y Nápoles

En cuanto a Carlos, Napoleón le instó en abdicar, pues su pueblo no le quería como rey por el momento. Después, ofreció manutenciones a hijo y padre, además de algunas posesiones en Francia donde pudieran vivir cómodamente. Más tarde, la Junta de Madrid fue sobornada y amenazada para ofrecer la corona a José, el hermano de Napoleón. Todo parecía seguir el curso que el gran general, que había conquistado casi toda Europa, había planeado para hacerse con el control de España; sin embargo, no sabía que el pueblo español era algo distinto:

        “José juntó las manos a la espalda mientras ponía en orden sus ideas.

– Me engañaste sobre las condiciones aquí en España. La gente no es como la de las demás naciones. Están profundamente encerrados en sí mismos. Ya recelan bastante de los habitantes del pueblo de al lado, no digamos de un extranjero que se les impone como rey. Te diré cómo son, hermano. Son como corsos.”

Unas semanas más tarde, en diciembre de 1808, Napoleón tuvo que volver a cruzar el Guadarrama, esta vez por el Alto del León, en un invierno realmente crudo para atrapar a un ejército inglés que se había adentrado en la Península.

            “Al día siguiente de que llegara la noticia del movimiento británico, el cuerpo del mariscal Ney ya se había puesto en marcha y cruzó el puerto de la Sierra de Guadarrama hacia Villacastín.”

            “El invierno ya se había asentado con ganas cuando se aproximaron a las montañas cubiertas por un grueso manto de nieve. El cortante viento gélido que soplaba del norte dificultaba la marcha incluso antes de que la columna llegara al pie de la ruta que conducía al puerto de la montaña.”

Cima del Alto del León. Foto: Tamorlan.

            “Napoleón no llegó al puerto hasta después de mediodía, horas después de lo que había sido su intención. Allí las condiciones no podían ser peores. El viento era tan fuerte que los soldado tenían que cogerse del brazo para poder permanecer de pie. Un grueso manto de nieve cubría el suelo, y la combinación de la altitud y la gélida ventisca había hecho caer la temperatura muy por debajo de los cero grados. (…) Pasó junto a varios caballos muertos y vio el cuerpo de un soldado que había quedado aplastado al caérsele la montura encima. (…) El ejército tardó todo lo que quedaba del día y toda la noche en salvar el puerto y llegar a trompicones a la localidad de Villacastín, al otro lado de la Sierra de Guadarrama.”

En el próximo artículo, podremos leer las anotaciones de los propios soldados franceses sobre el Guadarrama, así como un breve mensaje del propio Emperador a su hermano.

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