Barbo común, gigante tranquilo

El barbo común es un endemismo ibérico, es decir sólo habita en la península Ibérica 

Especiario
Por Diego Gil Muñoz
En España está presente en las cuencas de los ríos Tajo, Duero y sus afluentes principales. Su origen parece situarse en el norte de África. Sus poblaciones gozan de buena salud y son abundantes aunque muestran una clara tendencia regresiva. Está fuertemente emparentado con el barbo comizo con el que coincide en el río Tajo, pudiendo hibridarse fácilmente entre si, lo que dificulta su estudio.

Descripción
De coloración generalmente parda o plateada, con el vientre más claro. La boca es protráctil con el labio superior grueso y el inferior retraido. En la barbilla superior tiene dos pares de barbillones. De tamaño relativamente grande pues puede llegar al metro de longitud.

Barbo joven, con su lomo moteado. Foto: David Pérez.

Hábitat
Abundante en el tramo alto del río Lozoya, el río que mejor status de consevación mantiene en nuestra Sierra. Los adultos prefieren los tramos anchos de los ríos donde la corriente es más tranquila. Los ejemplares juveniles prefieren vivir en los tramos altos con abundante vegetación y refugios donde poder cobijarse.

“Sus poblaciones gozan de buena salud y son abundantes aunque muestran una clara tendencia regresiva

Alimentación
Especie bentónica de costumbres solitarias cuya alimentación es omnívora. Su dieta se basa en detritus y larvas de dípteros. También depreda invertebrados acuáticos, así como algas y vegetación acuática.

Ejemplar de barbo comizo, variedad que habita en el territorio del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Reproducción
Los machos alcanzan la madurez sexual antes que las hembras, a los tres años mientras que las últimas a los 6-8 años. La época del celo tiene lugar en primavera cuando remontan los ríos hacia los tramos altos, donde el lecho es pedregoso. Las hembras excavan con la aleta caudal un nido donde pondrá los huevos.

Curiosidades
Los barbos que viven en los ríos donde la profundidad es mayor alcanzan los tamaños más grandes, en cambio los de ríos más someros son mucho menores. Es una especie longeva puede alcanzar los 11 años de edad aunque se han dado casos de ejemplares que han llegado a los 14 años. La hembra puede llegar a poner en la freza la cifra de 10.000 a 25.000 huevos en los nidos construidos en la grava.

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