Un ‘Mar’ en peligro

Mar de Ontígola. Foto: José Luis Álvarez Serrano.

El actual estado del Mar de Ontígola pone en evidencia el olvido al que se encuentra una de las joyas naturales de la región

Opinión de El Guadarramista
Por José Luis Álvarez Serrano (corresponsal comarca ‘Las Vegas’)

Al sureste del Real Sitio y Villa de Aranjuez, el rey Felipe II tuvo un deseo. La balsa que en épocas pasadas acopiaba las aguas del arroyo de Ontígola debía ser modificada y ampliada para las nuevas exigencias del monarca, basadas en proporcionar un riego adecuado a las huertas y jardines de su vergel y establecer un lugar de ocio y recreo para la corte. En 1572, la finalización de la presa de Ontígola suponía un avance vanguardista en los campos de la ingeniería y la arquitectura, con la participación de ilustres personajes como Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. Un capricho real que en la actualidad se ha transformado en una de las reservas naturales más importantes de la comarca de Las Vegas y la Comunidad de Madrid.

Un oasis en el sur de la Comunidad
Somormulo lavanco. Foto: José Luis Álvarez Serrano.La Reserva Natural de ‘El Regajal-Mar de Ontígola’ extiende su territorio por el sur de Aranjuez, ofreciendo 635 hectáreas de majestuosa naturaleza y cultura para vecinos y visitantes, con elementos clave que fueron determinantes para su protección en 1994 y su inclusión en la Red Natura 2000 como parte de la ZEPA ‘Carrizales y Sotos de Aranjuez’ y el LIC ‘Vegas, Cuestas y Páramos del Sureste’. Su posición geográfica privilegiada, ejerciendo como nexo y corredor ecológico entre la planicie esteparia de la Mesa de Ocaña y la fértil Vega del Tajo, define una amplia gama de ecosistemas y paisajes con relevante y célebre diversidad biológica por tratarse de uno de los espacios entomológicos más importantes de Europa y el quinto espacio del mundo en importancia para la conservación de dicha fauna según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

No obstante, y a pesar de que se trata de uno de los entornos avifaunísticos más importantes de la Comunidad de Madrid y un área para diversos lepidópteros exclusivos en el mundo, la Reserva Natural de ‘El Regajal-Mar de Ontígola’ está siendo marginada al olvido y al abandono más absoluto por parte de las administraciones y los ciudadanos. Prueba de ello son las graves debilidades y las constantes amenazas con las que la reserva convive diariamente, sin apostar por soluciones claras y decididas que detengan el progresivo deterioro del espacio protegido.

“El Mar de Ontígola es célebre por tratarse de uno de los espacios entomológicos más importantes de Europa”

Fragmentación, desaparición de la agricultura tradicional…
Línea ferroviaria en la reserva. Foto: José Luis Álvarez Serrano.A pesar de los esfuerzos e intentos de alcanzar acuerdos para la conservación del territorio, el principal obstáculo para su evolución es el elevado grado de fragmentación de la reserva debido a la ubicación de infraestructuras viarias y ferroviarias como la Carretera de Ontígola, la tradicional Línea Ferroviaria Madrid–Cuenca–Valencia, la antigua N-IV, la Variante A4 y la Autopista de Peaje R4, infraestructuras de comunicación que, junto al soterramiento de la Línea de Alta Velocidad, impiden el desarrollo de los procesos geomorfológicos, hidrológicos y biológicos que se deben dar para asegurar la calidad de los ecosistemas que estructuran el entorno, con el riesgo de atropellos para la fauna.

Sin lugar a dudas, el abandono de las prácticas tradicionales agrícolas y ganaderas constituye, junto a la fragmentación del espacio, las dos debilidades más nocivas para la reserva natural. La degradación y el retroceso de las superficies tradicionales de especies herbáceas como leguminosas o gramíneas puede conllevar drásticos cambios en el ecosistema y el paisaje con la pérdida considerable de biodiversidad, especialmente lepidópteros dependientes de estos cultivos, lo que haría peligrar uno de los recursos naturales más destacados de Aranjuez, su riqueza entomológica.

Invasión vegetal y vertidos de aguas residuales
Mar de Ontígola. Foto: Rubén Ojeda.Pero a estos históricos problemas hay que añadir otros más recientes, y es que en la actualidad resulta imposible poder contemplar la regia presa de Ontígola de una longitud de 140 metros, 6 metros de altura y 10 metros de espesor por la invasión de la vegetación y la acumulación de tierra, a excepción de dos de los cinco contrafuertes y uno de los aliviaderos que impiden con dificultad que las aguas se desborden por coronación. La urgencia en acondicionar los aliviaderos y en actuar contra la colmatación de sedimentos y lodos que merma progresivamente la capacidad del humedal contrasta con el desconcierto y la falta de coordinación entre la administración local y regional, la Confederación Hidrográfica del Tajo y Patrimonio Nacional en la adjudicación de las competencias de la presa.

“En la actualidad resulta imposible poder contemplar la regia presa de Ontígola”

A la miscelánea de consecuencias derivadas de la desidia de las administraciones es necesario añadir el comportamiento ciudadano en el espacio, con el consiguiente vertido de basuras, robo de cartelería y degradación del puesto de observación de aves. Si a este abanico de problemas, se añade el vertido de aguas residuales en el arroyo de Ontígola por parte de la Estación de Depuración de Aguas Residuales de Ocaña que ha puesto en pie de guerra a los ayuntamientos de Ontígola y Ocaña, y que perjudica gravemente los objetivos de calidad de aguas de la reserva, se puede llegar a la conclusión categórica del creciente abandono de este pequeño rincón natural de la región incluida en la lista roja patrimonial de Hispania Nostra.

Alternativas para la conservación del Mar de Ontígola
Mar de Ontígola (Aranjuez).Soluciones como modificar el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la reserva con la finalidad de redefinir auténticos objetivos de mantenimiento y preservación, promover la recuperación de espacios agrícolas tradicionales abandonados o estudiar propuestas encaminadas a reducir el aislamiento de los ecosistemas por el notable grado de fragmentación del territorio pueden ser grandes primeros pasos hacia el restablecimiento de la joya biológica del sur. Mientras tanto, disfrutemos del vuelo del aguilucho lagunero, del batir de las alas de la majestuosa Papilio machaon o de la serenidad de quien encuentra en la Naturaleza un aliado contra el mundanal ruido de los problemas de la ciudad.

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