Las versiones de las leyendas permiten la continuidad de las historias serranas
`De leyenda´ Por Rosa AlonsoEn los Montes de Valsaín, en plena vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, se encuentra la Cueva del Monje. Sus dos cordilleras, el Monte Pinar y el Monte Matas, pertenecen al término municipal del Real Sitio de San Ildefonso, provincia de Segovia. Cubiertos por abundantes pinos, los Montes abrazan al río Eresma a su paso por el valle de mismo nombre.
Las primeras referencias sobre la Cueva se conservan en un documento, fechado a finales de 1500, dirigido a Felipe II: por el camino a la “Casa del Bosque”, antiguo pabellón de caza convertido en palacio de recreo, se accede a la “Cueba El Monje”. Un nombre monacal para una formación rocosa que es protagonista de una leyenda con dos versiones.
Celtas, druidas y rituales
Debido a la forma de los peñascos que rodean la cavidad, se extendió la creencia de que se trataba de una forma megalítica utilizada por los celtas; como lugar de concentración de energía, los druidas lo emplearían para sus rituales durante los plenilunios. Mediante esta afirmación, incluso hubo expertos que relacionaron la cueva con el “ara”, piedra consagrada que se situaba antiguamente en los altares católicos y que dio parte del nombre a Peñalara.
Se extendió la creencia de que se trataba de una forma megalítica utilizada por los celtas
Desde hace años, los geólogos han identificado la formación como un sencillo dolmen de corredor incipiente, producido por el desgaste de la piedra, y no como una estructura destinada a la llamada de las fuerzas telúricas. Por ello, el perfil de los peñascos pierde su relevancia, pero centra la atención en el protagonista de la leyenda: un monje anacoreta con un pasado ambicioso.
Dos versiones, un mismo protagonistaLa versión cristiana de la leyenda incluye al segoviano Ventura y asegura que se trataba de un hombre con ansias de poder y bienes. Algunas interpretaciones incluyen la búsqueda de la eterna juventud como riqueza más deseada. Como en casi todas las historias que no requieren esfuerzo, nuestro protagonista recurrió al poder del diablo, al que vendió su alma sin recelo.
Temeroso de la contraprestación prometida, Ventura se arrepintió y huyó para convertirse en monje anacoreta, refugiándose en la cueva que llevaría su nombre. Otras versiones cuentan que la intervención de la Virgen salvó al segoviano, ya que hizo retroceder a Belcebú, perdiendo éste su dentadura durante el choque. Se dice que los peñascos de los Montes son las piezas perdidas por Satanás que quedaron para ser testigo de los hechos.
Como curiosidad, existe en nuestro país otra cavidad también llamada «Cueva del Monje» que está sita en Badajoz y de la que se cuenta que también fue refugio de un ermitaño.

















Ampliada la mayor base de datos sobre biodiversidad





El 80% de los españoles piensa que existe mucha o bastante desinformación ambiental
Dehesa de la Golondrina, modelo de ecosistema agroforestal en la Sierra de Guadarrama
La Red Natura 2000 contribuye a reducir la degradación del suelo en la península ibérica


























Una respuesta a “La Cueva del Monje”