Los nombres poco agraciados que deslucían poblaciones serranas han sido cambiados con el paso de los años
`De leyenda´ Por Rosa AlonsoEjemplos como el de Soto del Real, que recibió el sobrenombre de `Chozas de la Sierra´ antes de alcanzar su denominación actual, y `Ventisquero de las Guarramillas´, hoy conocido como Ventisquero de la Condesa, son muestra de multitud de lugares que han modificado su nombre en la Sierra de Guadarrama en una apuesta por mejorar los apelativos que recibieron de sus fundadores.
Un lugar llamado `Porquerizas de la Sierra´
Miraflores de la Sierra, población serrana situada a 59 km de Madrid, cuenta en la actualidad con 6.000 habitantes, una cifra que ha crecido incesantemente en la última década. Sin embargo, es probable que muchos de sus vecinos desconozcan el nombre originario del pueblo: `Porquerizas de la Sierra´. Este patronímico, escasamente atractivo, se cree que surge en el siglo XIII, cuando la región es fundada por pastores segovianos que continuaron su expansión por los territorios colindantes.
`Porquerizas de la Sierra´, patronímico escasamente atractivo, se cree que surge en el siglo XIII
Dos son las teorías que existen sobre el nombre del lugar: la primera se fijaría en la crianza de ganado de cerdo doméstico en gorrineras, zahúrdas o cortes -cobertizos comúnmente conocidos como pocilgas- que se desarrollaba en la zona y la segunda hablaría de “porquerizas” como un área poblada por puercos o, lo que es lo mismo, jabalíes. Ambas teorías podrían ser ciertas por el gran número de suidos que campaban en esta zona de la Sierra.
Isabel de Borbón, reina de MirafloresSegún la leyenda, la esposa de Felipe IV, Doña Isabel de Borbón, recorría en pleno mes de diciembre el camino hacia el Monasterio del Paular por la ruta que atraviesa el Puerto de la Morcuera, cuando pidió descansar al pie de La Najarra. Desde allí, vislumbró la todavía conocida como Porquerizas y, observando la flora del lugar, exclamó: “Mira, ¡flores!”. Gracias a esta frase tan acertada de la reina consorte, Porquerizas de la Sierra pasó a llamarse Miraflores de la Sierra.
Isabel de Borbón, recorría en pleno mes de diciembre el camino hacia el Monasterio del Paular
La única constatación histórica que existe sobre este hecho, es el cambio oficial de nombre que tuvo lugar en noviembre de 1627. Sobre el viaje de la soberana, se cree que cuatro años antes, en diciembre de 1623, la muerte de su segunda hija, Margarita María Catalina de España, habría provocado en Isabel una gran tristeza, propiciando su traslado a uno de sus lugares de retiro favoritos. Puede que ver los tempranos narcisos y los perennes azafranes serranos (Crocus carpetanus) de la Sierra, alegraran por un momento a la reina que bautizó Miraflores.

















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