Los pinares de la Sierra

Los pinares de la Sierra.

Hace unos años, en una publicación que realizamos sobre ecosistemas, llamábamos al pinar “okupa muy rentable”

`Instantes´
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es

Favorecido durante siglos por el hombre, forman los bosques más extensos de la Sierra de Guadarrama, casi siempre a expensas del robledal. Poco se puede añadir a la importancia económica de los pinares, como el de Los Belgas, el de Valsaín, El Espinar o Navafría, que ha originado una cultura muy singular en muchos pueblos serranos: hacheros, gabarreros, carreteros… que puede ser una fuente casi inagotable de fotografías. 

Foto del tronco de un pino silvestre.

El pino silvestre

Su tono verde mate domina todas las estaciones, salvo en el invierno, en la que el blanco de la nieve tiñe la mayor parte de la Sierra. Por tanto, es un ecosistema en el que a priori no se pueden hacer fotografías de contrastes estacionales.

El pino silvestre, la especie que domina la Sierra, es muy fácil de diferenciar del resto de especies de su género, por su corteza anaranjada en las partes más altas del tronco. En el suelo, entre las acículas, podemos encontrarnos láminas de la corteza que se desprenden como las escamas de un pez.

Pinos silvestres entre las nieblas de las cimas del Guadarrama.

Pobladores de las cumbres

Rectos, como un huso del Guadarrama”, son los pinos que se observan en las zonas donde se aprovecha su madera. Tan sólo en su parte superior tienen ramas, ya que las que quedan por debajo del dosel se secan y se podan naturalmente. Más irregulares y de formas caprichosas son los ejemplares que podemos ver a partir de 1.800 o 1.900 metros, ya que las duras condiciones meteorológicas imponen grandes limitaciones a su crecimiento, como podemos apreciar en los pinos de la imagen.

Más irregulares y de formas caprichosas son los ejemplares que podemos ver a partir de 1.800 o 1.900 metros

Helecho águila.Paseando en primavera por el interior de los pinares, podemos encontrarnos con bastantes detalles en los que fijarnos para disfrutar de la fotografía, a la vez que nos adentramos en el conocimiento de la naturaleza. En algunos lugares podemos ver grandes montones de acículas y pequeñas ramitas. Son los hormigueros de la hormiga roja, un verdadero `servicio de recogida de basuras´ del bosque, que aprovechan los viejos tocones ya horadados por otros insectos (y por tanto con galerías y medio huecos) para construir su pequeña gran ciudad de hasta cientos de miles de individuos.

En las zonas más húmedas, crecen los helechos águila, cuyo verde brillante contrasta con los tonos ocres y marrones del suelo y troncos de los pinos y cuya presencia nos indica que el pinar es un `okupa´ en territorio del robledal.

Los hongos

Boletus.A finales de verano y comienzos del otoño, las tormentas que se producen en la sierra, permiten el despertar de unos de los organismos más maravillosos y aún muy desconocidos de nuestros ecosistemas: los hongos. La humedad va empapando el suelo y la buena temperatura hace que del suelo broten los `frutos´ de tierra más preciados: las setas. Y apreciados no sólo culinaria, si no también económica y ecológicamente hablando, ya que muchas especies de hongos que forman setas tienen una relación muy estrecha con las raíces de los pinos, de tal manera, que se piensa que sin ellos muchos árboles no podrían sobrevivir.

Apreciados no sólo culinaria, si no también económica y ecológicamente hablando

Entre estas especies se encuentran los afamados y exquisitos boletus y otras con usos algo diferentes, como las amanita, que además avisan con su color de su escaso valor culinario.

Piñas atrapadas en el tronco de un pino.Y en lo más duro del invierno, cuando no hay insectos que llevarse a la boca (más bien al pico), algunas aves agudizan el ingenio y nos sorprenden con sus actitudes. Si andamos muy atentos, en algunos troncos de pinos veremos cómo `crecen´ piñas, insertadas milimétricamente en las rugosidades de la corteza. No es ni más ni menos que la despensa del pico picapinos, que incluso labra un poco la corteza para clavar las piñas y así sujetarlas y martillearlas con su potente pico para acceder a los energéticos piñones. Todo un maestro de la ebanistería.

Aunque pueda parecer un bosque monótono, el pinar siempre nos permitirá sacar buenas y curiosas fotos. Sólo hay que fijarse en detalles y el resto lo pones tú.

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