Los bandoleros del Guadarrama

Indómitos salteadores atemorizaron los caminos de la Sierra de Guadarrama durante los siglos XVIII y XIX

`De leyenda´
Por Rosa Alonso

Francisco de Villena, más conocido como `Paco el Sastre´; Pablo Santos, el `bandido de La Pedriza´; y, por supuesto, Fernando Delgado Sanz, el `Tuerto Pirón´, son algunos de los nombres que producían espanto a lo largo de las sendas serranas. Hombres desalmados que asaltaban a los incautos viajeros y vivían refugiados en cuevas o en chozas abandonadas por los pastores de la Sierra. 

De algunos, no sólo se han conservado sus fechorías en la tradición oral sino que se transformaron en leyenda, gracias a la designación que los serranos dieron a algunas formaciones rocosas. Así, por ejemplo, los asaltos de Juan Plaza, el `misterioso bandolero de El Espinar´, siempre serán recordados por la peña que lleva su nombre, emplazada en la vertiente este del Arroyo Mayor a su paso por el Alto del León.

Cueva Valiente y El Cancho de los muertos

Desde su apertura en el siglo XVIII, el Alto del León se convirtió en paso principal hacia Madrid. Su complicada orografía facilitaba el `trabajo´ a los bandoleros de la zona y era, además, refugio de muchos de ellos como de Juan Peña, de quien se dice que habitaba Cueva Valiente. La historia cuenta que esta cavidad tomó su nombre por una derivación de “prueba valiente”: los quintos serranos, conocedores de la existencia de su antiguo dueño, accedían a su interior como rito de paso a la madurez.

El Alto del León se convirtió en refugio para muchos bandoleros

El final de la mayoría de bandoleros era trágico, pues solían perecer en un asalto o eran traicionados por sus cómplices. Un ejemplo típico, es la fábula de Francisco de Villena, “Paco el Sastre”, protagonista de “El Cancho de los muertos”. El que fuera compinche del famoso bandido madrileño Luis Candelas, formó su propia banda en La Pedriza. Juntos, secuestraron a una joven rica de la capital que sufrió abusos en su ausencia. “Paco el Sastre” los condenó a una “muerte por despeño” y lanzó al vacío al primero de ellos. Sin embargo, el segundo se resistió y, agarrando su pierna, provocó la caída de ambos. Los lugareños aseguran ver todavía sus cuerpos al pie del cancho.

La imagen distorsionada de los bandoleros

Caso curioso es el de Pablo Santos, apodado `el bandido de la Pedriza´, que era temido no sólo por sus rudas maneras sino por existir testimonios que lo situaban en dos lugares al mismo tiempo, lo que hacía pensar en algún tipo de brujería. Es más que probable que se tratara de una táctica inventada por el propio Santos, aprovechándose de las creencias de los lugareños.

Decían los lugareños que el bandido Pablo Santos era capaz de estar en dos sitios al mismo tiempo

Existen algunos ejemplos en los que se ha pretendido `endulzar´ la imagen del bandido serrano, asimilándolo a los caballeros de la época o al propio Robin Hood como sucedió con el `Tuerto Pirón´, cuyas andanzas os invitamos a disfrutar en `El viejo olmo del Tuerto Pirón´, historia publicada en 2011 en De Leyenda.

Una respuesta a “Los bandoleros del Guadarrama

  1. Capitán Rojillo 1976

    El Alto de los Leones es un puerto habitual en mis subidas con la bicicleta los domingos por la mañana. Desconocía esta historia, pero gracias a la periodista por analizarla en profundidad. A partir de ahora me tomaré mi tiempo para reflexionar sobre el pasado de la Sierra de Guadarrama.

    Un abrazo a todos los que hacen este medio un lugar tan reflexivo y agradable

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