Un Valle de los Caídos para todos los públicos

El Gobierno pretende convertirlo en un lugar para la reconciliación. Aún no se advierte qué hacer con los restos de las víctimas de la Guerra Civil pero el patrimonio histórico, como la Cruz de los Caídos, se mantendrá

R. Ávila/. El futuro del mayor símbolo arquitectónico de la época más oscura de nuestro país se encuentra en manos de una Comisión de Expertos, nombrada por el Consejo de Ministros el pasado mes de mayo, que concluirá en las próximas semanas un informe en el que se concreta la prohibición de actos de naturaleza política o exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo. El objetivo del Gobierno es transformar el Valle de los Caídos en un lugar de “memoria reconciliada”.

La Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos  es una construcción monumental construida entre 1940 y 1958, situada en el municipio de San Lorenzo de El Escorial. En la gran Basílica sepulcral están enterrados los restos de hasta 33.833 víctimas de los dos lados enfrentados en la Guerra Civil. La Cruz de granito, de 150 metros de alto, que se alza en medio de un bosque de pinos sobre la peña de Cuelgamuros, es lo más visible y supone uno de los grandes hitos del patrimonio histórico.

Las dos cuestiones más importantes para la Comisión son el tratamiento de los restos mortales y la gestión del monumento. De este segundo punto lo esencial es la creación de un nuevo convenio que estipule la conservación y los objetivos de la Fundación religiosa que opera en el Valle. Sobre futuras exhumaciones de los restos enterrados en el Valle, un equipo de peritos evaluará las peticiones de algunas familias pero los forenses ya declararon en febrero que sería imposible identificar ningún resto.

“Absténganse de manipular restos”

En relación a este asunto, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos ha pedido a la Comisión de Expertos que se «abstenga de manipular» los restos mortales depositados en la Basílica de la Santa Cruz. Además exigen que se respeten los derechos de los sucesores de los enterrados y que sean notificados de cualquier cambio en los restos, al margen de la Autoridad Eclesiástica. También han amenazado con acciones judiciales en caso de que se supriman, alteren o manipulen elementos de los inmuebles del recinto.

El informe que signará la Comisión confirmará tres elementos: el mantenimiento de la Cruz, algo contra lo que clamaban algunas voces de protesta, como la Federación de Foros por la Memoria , que pedía su demolición al considerarla un emblema semejante a la esvástica nazi; la continuidad de la comunidad de monjes benedictinos, ya que, a pesar de que expertos hayan defendido el carácter laico de la zona, el Gobierno respetará el signo religioso; y la creación de un memorial a modo de homenaje a las víctimas.

El día de la inauguración del complejo, el dictador Francisco Franco se dirigió a los presentes declarando: «No sacrificaron nuestros muertos sus preciosas vidas para que nosotros podamos descansar». Si el controvertido debate sobre el Valle de los Caídos vuelve a prender con la publicación del informe, volverá a remover la conciencia sobre unos restos que no descansarán jamás, ni unos ni otros.

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