Un campo de golf amenaza con acabar con la población excepcional de olmos blancos de la finca de Quitapesares, a pocos kilómetros de Segovia. Diferentes asociaciones ecologistas han puesto este grave problema medioambiental en conocimiento de la Junta de la que se espera un rápida actuación. Y es que las obras de este complejo no tendrá piedad de los 80 robustos ejemplares de olmos que allí tienen sus raíces. Árboles que en la mayoría de los casos superan los 30 cm de diámetro y oscilan entre los 15 y 20 de altura.
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Es increible, lo de los campos de golf no tiene nombre. Estoy de acuerdo que se hagan campos, o que se adapten, pero que nunca CONDICIONEN ni MODIFIQUEN el habitat natural. Todavía recuerdo de pequeño cuando por Murcia apenas había dinero pero, eso sí, los campos de golf se regaban constantemente. Aqui, como para todo, hay dos mundos.