El abejorro carpintero violeta, un gigante morado


Con su imponente zumbido y alas iridiscentes, este gran polinizador labra su hogar en la madera y anuncia su presencia en nuestros montes

Especiario
Por Hugo Díez, geógrafo, ambientólogo y divulgador ambiental
Cuando los días se alargan y el sol calienta, no es raro escuchar un zumbido grave y profundo en los rincones soleados de la Sierra de Guadarrama. Si se levanta la vista, quizás podamos ver a un insecto de tamaño considerable, cuerpo negro y unas llamativas alas de tonos morados: es el abejorro carpintero violeta (Xylocopa violacea).

Aunque su aspecto robusto y peludo pueda recordar a un abejorro común, este insecto (perteneciente a la familia de las abejas, Apidae) como su nombre común indica, tiene una asombrosa habilidad para trabajar la madera. Este himenóptero, principalmente solitario, está viendo cómo su área de influencia se expande hacia el norte de Europa, un fenómeno que los científicos observan con atención y que podría estar ligado a los cambios en nuestro clima (Banaszak et al., 2019; Georgiew et al., 2014/2015).

Descripción
El Xylocopa violacea es uno de los insectos más grandes de la entomofauna ibérica, pudiendo alcanzar entre los 20 y 28 milímetros de longitud. Su cuerpo es de un negro intenso, cubierto por una vellosidad del mismo color que, bajo la luz adecuada, desprende un característico brillo metálico. Aun así, lo que más llama la atención son sus alas de un púrpura oscuro que brillan con la luz del sol. A menudo, la gente lo conoce simplemente como la ‘abeja negra’. En Turquía, por ejemplo, es una de las tres especies de Xylocopa más comunes y abundantes (Tezcan & Skyrpan, 2022).

Nido construido por el abejorro carpintero violeta en un troco muerto. (Por Wikiguada – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.).

Hábitat
Este abejorro es un amante del calor, una especie que prospera en ambientes soleados. Lo podemos encontrar en una variedad de parajes: desde zonas que recuerdan a la estepa y los bordes de los bosques, hasta valles fluviales, huertos y jardines bien floridos. Lo esencial para él es encontrar madera muerta donde construir su nido y, por supuesto, flores que le proporcionen alimento (Vicidomini, 1995). Su distribución natural abarca gran parte de Europa, con especial presencia en la región mediterránea, aunque, como comentábamos, cada vez es más frecuente verlo en latitudes más septentrionales (Nash et al., 2024). En la Sierra de Guadarrama es un visitante frecuente de las zonas bien expuestas al sol.

«En la Sierra de Guadarrama es un visitante frecuente de las zonas bien expuestas al so

Ciclo de vida y comportamiento
La vida del abejorro carpintero es una muestra de dedicación. La hembra, armada con unas potentes mandíbulas, excava galerías en troncos secos o ramas robustas, a menudo en postes o incluso en cañas (Vicidomini, 1995). Dentro de estos túneles, prepara celdillas individuales. En cada una, deposita una mezcla de polen y néctar, el ‘pan de abeja’, y sobre esta provisión, un único huevo (Vicidomini, 1996). De ahí nacerá una larva que se alimentará y crecerá hasta transformarse en pupa, y finalmente en un nuevo adulto, que a menudo pasará el invierno resguardado en su celda natal.

Los adultos comienzan su actividad en mayo, y podemos verlos volar hasta bien entrado el otoño si el tiempo acompaña, siendo mayo y junio los meses de mayor apogeo. Son polinizadores generalistas, visitando una amplia gama de flores, aunque parecen tener cierta debilidad por las leguminosas, como la falsa acacia, y las boragináceas, como la viborera. También se les ha observado visitando plantas como la salvia, el tomillo o incluso cardos (Tezcan & Skyrpan, 2022; Georgiew et al., 2014/2015). Aunque solitarias, las hembras pueden mostrar un instinto protector quedándose cerca del nido, e incluso se ha sugerido que, al compartir a veces zonas de anidación, podrían transmitirse entre ellas su particular flora intestinal (Holley et al., 2022).

Abejorro carpintero violeta alimentándose del néctar de una flor. (Por Ddeveze – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.).

Curiosidades
Su veneno, al igual que el de sus primas las abejas melíferas, contiene melitina y apamina, siendo principalmente defensivo (von Reumont et al., 2022). Las hembras solo pican si se sienten seriamente amenazadas. Los machos, aunque puedan parecer intimidantes con sus vuelos territoriales, son inofensivos, ya que carecen de aguijón. Su papel como polinizador es fundamental. Al visitar una gran variedad de plantas, contribuye a la reproducción de muchas especies vegetales de nuestros ecosistemas serranos, ayudando a mantener la diversidad florística.

Conservación
La presencia del abejorro carpintero violeta es un buen síntoma de la salud de nuestros montes. Para ayudar a su conservación, es importante mantener en la medida de lo posible la madera muerta (troncos caídos, ramas secas en los árboles), ya que es su principal recurso para anidar. La falta de estos elementos y la reducción de zonas con flores silvestres pueden afectar a sus poblaciones (Aleksa, 2021).

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