Lagartija roquera, dueña de las cumbres

Lagartija roquera. Foto: Lucarelli.
En el Guadarrama la creciente presión humana amenaza la supervivencia de este reptil que es frecuente observar tomando el sol en nuestras montañas

Especiario
Por Diego Gil Muñoz

Presente en la mayor parte de Europa, en la península Ibérica sólo tiene presencia en la franja Eurosiberiana, que va desde el límite entre Galicia y Asturias hasta el Pirineo catalán. Por el sur llega hasta el Sistema Central, siendo habitual en la Sierra del Guadarrama, donde la creciente presión humana amenaza la supervivencia de nuestra lagartija. Ha sido introducida en Estados Unidos, donde hasta la fecha ya ha colonizado los estados de Ohio y Kentacky.

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Lagartija roquera. Foto: Ticino.

Descripción
Con un tamaño medio que oscila entre los 5 y los 7 centímetros sin incluir la cola. Es de aspecto robusto, con escamas por el dorso y los costados. El dorso va del pardo al grisáceo con manchas oscuras. El vientre también varía de color, va del blancuzco al crema, pasando incluso por los tonos rojizos. Las hembras suelen ser mayores y diferentes en el color, siendo más oscuras que los machos.

Alimentación
Su dieta se basa sobre todo en pequeños insectos como pueden ser avispas, chinches, tijeretas, moscas, mosquitos y arácnidos. Persiguen activamente a sus presas, aunque también pueden esperar a que pasen cerca de ella para capturarlas. A su vez es víctima de numerosos depredadores como culebras, cernícalos, mochuelos, etc.

Hábitat
Con bastante presencia en la Sierra del Guadarrama sobre todo en los Montes de Valsaín. Su hábitat idóneo es el de alta montaña, con una elevada humedad ambiental, zonas rocosas abundantes y con una cubierta vegetal abundante bajo la cual poder moverse son seguridad. Aparece desde los 1.200 a los 2.000 metros de altitud. Es frecuente observarla tomando el sol sobre piedras ya que su termorregulación depende de la temperatura ambiental.

Lagartija roquera. Foto: Orchi.

Lagartija roquera. Foto: Orchi.

Reproducción
El período reproductivo va desde la primavera hasta el verano. Las hembras harán tres puestas entre los meses de abril y julio, cada una de ellas estará formada por unos 2 a 11 huevos, en el Sistema Central lo normal es que pongan unos 6 huevos de media. Para poner la puesta la hembra excava una galería de 10 a 20 centímetros de profundidad. La incubación dura unas 11 semanas. La madurez sexual se alcanza al año de edad y pueden alcanzar un longevidad de hasta ocho años.

Curiosidades
Para realizar la puesta las hembras pueden compartir los sitios más favorables, siendo habitual que las puestas de varias de ellas se incuben juntas. La temperatura de incubación no influye en el sexo de las crías aunque si en su desarrollo, siendo más grandes y de desarrollo más rápido las que se incubaron a menor temperatura. Los machos son más ‘torpes’ que las hembras al nacer, el porcentaje de supervivencia de los primeros es de un 16% y de un 37% el de las últimas.

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