Galápago leproso, limpieza del río

Galápago leproso. (Foto: David López).

Especie autóctona de la península Ibérica que extendió su presencia al sur de Francia y norte de África

Especiario
Por Diego Gil Muñoz

Junto al galápago europeo es uno de nuestros dos galápagos ibéricos, muy amenazados por la ‘invasión’ del galápago de Florida. Falta en prácticamente toda la mitad norte de la Península, además de en las islas. En la Sierra del Guadarrama mantiene poblaciones en puntos muy concretos, auténticos santuarios de la especie en nuestra región.

Descripción
El caparazón varía entre el amarillento y el pardo oliva con manchas claras en su parte superior. El plastrón (parte inferior) es más claro, color crema, con manchas más oscuras. A los lados del cuello tiene bandas longitudinales que llegan hasta la cola, asimismo en la cabeza tiene una mancha anararanjada a cada lado. Posee fuertes patas y membrana interdigital para nadar. Existe el dimorfismo sexual en la especie, siendo la hembra más grande, 22 cm y con la cola más corta. El macho tiene el plastrón cóncavo para facilitar la cópula.

Hábitat
Grupo de galápagos leprosos tomando soleándose.En la vertiente norte del Guadarrama es más escaso, aunque con presencia en los ríos Voltoya, Eresma y Moros. Puede habitar en casi cualquier masa de agua como ríos, charcas, arroyos, lagunas, incluso en estuarios y marismas de agua salada. Puede que las únicas exigencias en cuanto a su hogar sea la presencia de comida y refugios abundantes. Se ha constatado su presencia en puntos de la Sierra hasta los 1.250 metros de altitud, como el embalse del Pontón Alto.

“Todo terreno poco exigente en cuanto a las condiciones de su hábitat y de alimentación”

Alimentación
Especie omnívora, aunque prefieren cazar. Entre sus presas más frecuentes están gusanos, larvas, anfibios, peces e incluso carroña. No dudan en alimentarse de vegetales e incluso de excrementos de herbívoros. En sus primeros años de vida son muy vulnerables a los ataques de garzas, cigüeñas, cuervos, nútrias, zorros, ratas de las que forma parte de su menú.

Reproducción
El celo comienza al principio de la primavera, aunque en algunas zonas como el sur peninsular puede haber otro en otoño. Las cópulas pueden tener lugar tanto en el agua como fuera de la misma. Después tendrá lugar la puesta, para ello la hembra cavará un hoyo donde depositará entre 1 y 13 huevos. La incubación durará unos 56 a 108 días, siendo las crías independientes de sus padres desde el primer momento de su nacimiento.

Curiosidades
Su nombre lo recibe por aquellos vegetales que se le adhieren al salir del agua.El nombre de leproso le viene por las algas y plantas que se le adhieren al caparazón al salir del agua, dándole un aspecto de piel que se desprende del cuerpo. Los machos de la especie alcanzan la madurez sexual a los dos años y las hembras bastante más tarde, a los 7 u 8 años, de esta manera la especie se asegura hembras y crías fuertes y sanas.

“El nombre de leproso le viene por las algas y plantas que se le adhieren al caparazón al salir del agua”

Gusta de solearse en piedras y troncos aunque a la menor señal de peligro se zambulle en el agua, si pese a todo es atrapado soltará por la cloaca un líquido nauseabundo como método defensivo.

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