El final del estío

Flor del azafrán o quitameriendas.

Con la llegada del otoño a la Sierra de Guadarrama tenemos muchas oportunidades de conseguir fotos únicas de esta nueva estación del año

`Instantes´
Por Mar Pinillos y David Martín
www.tenadadelmonte.es    info@tenadadelmonte.es

Dando un paseo por nuestra querida Sierra de Guadarrama ya podemos apreciar la floración de las primeras perezosas, quitameriendas o despachapastores y de los azafranes que nos indican el cambio de estación. Tras dos meses de días soleados, calurosos y largos dejamos atrás el estío para adentrarnos en el otoño

Dos caminos ‘fotográficos’

Es época de comenzar a reponer fuerzas para aguantar el largo invierno que queda por delante o el momento de ‘huir’ a otros lugares más acogedores. Los que eligen la segunda opción, principalmente aves, se reúnen en bandos para comenzar su migración a zonas más cálidas de África. Las cigüeñas ya nos abandonaron hace un mes y ahora es el momento de golondrinas, vencejos, aviones, abejarucos, ruiseñores y un largo etcétera. Quizá sea una buena ocasión para fotografiar bonitas e inéditas estampas de estas aves.

Los que eligen la primera opción se ‘engordan’ con los generosos frutos que ofrece el final del estiaje. Es tiempo de moras. Sin duda, los paseos por la Sierra de Guadarrama se harán más amenos con la recolección de estos frutos con los que se elaboran ricas mermeladas y sabrosos licores,… quizás uno de los frutos silvestres más populares y conocidos por todos pero no el único.

Las moras son quizás uno de los frutos silvestres más populares y conocidos por todos pero no el único

A nivel popular se distinguen dos clases de moras, por un lado las ‘santiagueñas’, ‘pajariegas’, ‘pajareras’ o ‘tempranillas’, que tienen las drupas más gruesas con más zumo y menos pipa y que maduran desde junio hasta agosto y por otro lado las ‘san migueleñas’, ‘migueleñas’ o ‘meligueñas’, que maduran en septiembre y que son las más conocidas. No entraremos a diferenciar especies, que son muchas, dada la complejidad botánica de las zarzas.

Manjares silvestres al alcance de la mano

En algunos pueblos serranos, famosos por sus huertas y por la riqueza en agua, auténticos vergeles a veces abandonados,  nos podemos encontrar con sabrosos y abundantes frutos cultivados a los que fotografiar: ciruelos, perales, manzanos, nogales… También y aunque no se cultiven, son relativamente frecuentes en lugares frescos del Guadarrama, los rodales de avellanos que proporcionan unos frutos con alto contenido en aceite y proteínas muy consumidos por los roedores, su principal fuente de dispersión, ya que al hacer despensas, alguna de ellas ‘cae en el olvido’.

Los rodales de avellanos proporcionan unos frutos con alto contenido en aceite y proteínas

Dulcamara.Gustosa también de lugares húmedos y entremezclada muchas veces con zarzas, rosales y vegetación de ribera es la dulcamara, más visible cuando aparecen los frutos, verdes al principio y posteriormente rojos, que muchas veces conviven con flores en la misma planta. Aunque en algunos lugares se usa para tratar afecciones de la piel y como depurativa, es relativamente tóxica.

En nuestras encinas, robles melojos y quejigos ya son visibles las bellotas que comenzarán a ser consumidas a partir del mes de octubre, cuando las distintas especies las empiecen a dejar caer. Una cohorte de muy diversos animales, desde jabalíes, roedores a palomas torcaces o arrendajos comenzarán a dar buena cuenta de ellas.

Madreselva.Otros frutos muy apetitosos a simple vista, de color rojo brillante que crecen apelotonados al final del tallo y altamente consumidos por zorzales, mirlos y currucas son los de la madreselva, planta trepadora muy frecuente con excelentes cualidades para ser fotografiada a lo largo de casi todo el año, ya que sus flores son también muy ‘fotogénicas’.

Una nueva oportunidad ‘fotográfica’

El final del estío, cuando los prados están agostados, los árboles comienzan a perder sus hojas por el estrés hídrico acumulado durante el verano, y aparentemente nos pudiera parecer el inicio del letargo del ecosistema, la naturaleza nos brinda el comienzo de la época de ‘vacas gordas’ para la fotografía de todo tipo de frutos. Periodo que se alargará hasta el mes de noviembre, a medida que los distintos árboles y arbustos van ofreciendo las diferentes ‘golosinas’ que han de ser consumidas para cumplir su función en la naturaleza.

Sin duda alguna, esta época tiene su recompensa, no sólo por el placer de fotografiar tan bellos frutos, sino por la jugosa recolecta de algunos de ellos que nos harán más llevaderas nuestras jornadas en el campo.

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