Abedul del arroyo del Toril (II)

Y… unos metros más abajo, podemos encontrar el otro `gigante´ del abedular de Canencia

`Gigantes´
Por César Herranz

El segundo de los abedules del arroyo del Toril está bastante más deteriorado que su congénere también catalogado. Ha perdido grandes ramas por las oquedades que han quedado como muestra. Sin embargo, dos nuevos vástagos renacen de su cepa; uno desde la base, y otro de la zona baja del tronco.

La copa está conformada por dos grandes ramas principales que ascienden vertiginosamente en busca de la luz, dada su ubicación poco expuesta. Como ya mencionaba en la entrada al ejemplar anterior, el abedular de Canencia es un lugar exquisito que corre un grave riesgo de deteriorarse irreversiblemente si el agravio humano descontrolado se cierne sobre el mismo. De ahí, la necesidad de alarmar las conciencias para tomar precauciones al respecto.

En este entorno se dan numerosas especies únicas en la flora de la Sierra de Guadarrama, muchas de ellas `protegidas´ por la legislación, como el acebo, el tejo, el abedul, el mostajo, el serbal de cazadores, etc. Estos dos gigantes abedules han sobrevivido gracias a permanecer ajenos a la multitud que hoy en día, visita estos parajes dejando su huella.

Se encuentra  aguas abajo del arroyo del Toril, en su margen izquierdo, junto a numerosos troncos y ramas perdidas que han quedado en el cauce. Tanto éste, como los otros ejemplares del abedular, son los vestigios relictos de tiempos más húmedos y frescos en nuestra sierra.

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