Hay cosas que nos gustan tanto

`el Mirador´
Por ARBA Colmenar Viejo
http://arbacolmenarviejo.blogspot.com/

Hay cosas que nos gustan tanto que las guardamos y preservamos hasta que, incluso, dejan de tener el sentido inicial y pasan a ser reliquias, ahí, bien guardadas, viéndolas solo de vez en cuando, revalorizándolas.

El progreso ha hecho que Colmenar Viejo vaya perdiendo sus señas de identidad como pueblo y se haya ido convirtiendo en una ciudad dormitorio, impersonal, con las calles llenas de coches, con los mismos atascos, las mismas jardineras, los mismos arbolitos, las mismas papeleras, farolas, igual construcción, igual de ruidosas….

Y por las noches, cuando todos se calman y callan los coches, a la hora de cenar, se oye en todos los hogares de las ciudades el mismo murmullo, la televisión. Ya no hay diferencia con los de la sierra o los del valle. Tenemos los mismos gustos, el mismo ocio y a las mismas horas, todo está programado.

Pero a veces aparecen, esos recuerdos guardados y entonces nos sentimos nosotros mismos. Nuestro pasado es un poco nuestro apellido. Esos objetos imprescindibles en otros tiempos, ajustados a las necesidades de este lugar y diferentes a los de otros.

Todos tenemos cosas que por haberlas guardado bien o por casualidad, se conservan por muy antiguas que sean, tienen un gran valor aunque ya no sirvan, se exponen en los museos bien custodiados.

Las casualidades de la Naturaleza

Algo parecido pasa en la naturaleza: por casualidad ha sobrevivido un insecto, un mamífero, un árbol o un bosque de la masacre sistemática del homo…depredador.

Y así, por casualidad, se ha conservado, en un arroyuelo, ya dentro del casco urbano, un pequeño bosquete con una variedad de árboles, arbustos y plantas como en ningún otro lugar del municipio que sirve de cobijo a gran variedad de aves, reptiles e insectos que no se dan en un parque urbano. Allí también han quedado: puentes, una fuente y una tejera que nos recuerda nuestro pasado.

Todo ello, tan vulnerable, se ha conservado por casualidad, una valla en una antigua fábrica, en un tramo del arroyo, ha permitido que quedase arrinconado un espacio donde especies  protegidas se han ido regenerando entre un polígono industrial y una autovía y con las escavadoras encima.

Y justo cuando ya se lo iba a engullir la voracidad urbanística, alguien dio la voz de alarma. Desde ARBA Colmenar, estudiando la zona, se ideó un proyecto para salvarlo y crear una Reserva Natural y Cultural únicas en este pueblo. Construir un Centro de Interpretación Ambiental para potenciar nuestras raíces culturales y transmitir los valores de una sociedad rural, sostenible y respetuosa con la naturaleza, con talleres, charlas y exposiciones.

Una oportunidad para enseñar, a los niños y no tan niños, cómo es un medio natural a diferencia de un parque, cómo se reproducen las plantas sin necesidad del hombre, cómo crean suelo y su propio microclima, como anidan las aves y se desarrolla un medio vivo.

Un tesoro natural

Este pequeño tesoro natural, solo se puede conservar si lo tratamos de una manera especial. No se puede entrar con desbrozadoras o con raticida. No puede irse a hacer botellón o a pasear al perro. Tenemos que guadarlo. No pisotearlo, no recoger sus flores o frutos, ni meternos en su interior y fotografiarlo todo, somos demasiados.

Sería para verlo con serenidad, sin aplastar su esponjosa tierra en primavera, sería para admirar su belleza sin ser vistos, sentir su aroma sin robárselo, sus cantos y zumbidos sin turbarlos; sentirse orgullosos del trabajo de los hombres que construyeron ese puente que, ahí sigue, después de tantos años, o esa fuente tan vital para los caminantes de las antiguas vías.

Una alternativa para su futuro

Sería nuestro pequeño Retiro, pero natural; y puesto que se va a quedar aislado entre construcciones, se debería  vallar, cerrando el acceso libre, creando una senda histórico-ecológica sobre una pasarela de madera, con puntos de información y observación y visitas guiadas. Hacer un pequeño banco de semillas y un vivero de plantas autóctonas para recuperar otros arroyos.

Sin embargo no ha podido ser. Para los que nos gobiernan no tiene ese mismo valor y no ven la diferencia entre `zona verde, ajardinada´ y `un reducto de vegetación y patrimonio cultural en peligro de desaparición´.

Solo habría que dejar que la naturaleza continuase su trabajo, a su ritmo y nosotros admirarlo con gran sigilo y respeto.

ARBA Colmenar Viejo. (Asociación para la recuperación del bosque autóctono)

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