Redacción/. La Sierra de Guadarrama se erige como uno de los mejores destinos turísticos del interior de la península. Cientos de profesionales atienden desde hoy hasta el final del verano a todo el que se acerque al Guadarrama madrileño.
Y como no podía ser de otra manera los Centros de Educación Ambiental (CEA) de la Comunidad de Madrid ofrecen para la época estival un completo catálogo de actividades para conocer la sierra. Los CEA de nuestra comarca (El Escorial, Cercedilla, Rascafría y Manzanares) se preparan para la avalancha de turistas ávidos por conocer uno de los ecosistemas montañosos de nuestros país que más variedad de flora (1.500 variedades) y fauna (1.280 especies) atesora en sus bosques.



























El Guadarrama no da para más. No debe dar para más. O se regulan las actividades al aíre libre cada vez más en boga y masivas, o un galopante deterioro por acción humana, incendios, altas temperaturas y carencia de precipitaciones, cambiará definitivamente el medio natural tal como ha sido y debe mantenerse.
El trabajo de los CEA puede ser controversial. Por un lado, la educación a través de la interpretación y conocimiento del medio es indispensable, pero un exceso de propaganda y difusión animando al trasiego por el monte en todas sus direcciones, máxime cuando el 95% de sus visitantes se acercan al lugar en coche, puede ser nefasto. Además, esto lleva a tal concentración de gente y vehículos que dado el caso, evacuar supondría un verdadero riesgo y desastre (por ejemplo: Valle de la Fuenfría o Pedriza, cuellos de botella) Es decir, repartir mapas locales sugiriendo múltiples recorridos, muchos de ellos especialmente sensibles en épocas de reproducción, equivale a “Pasen y vean, cuantos más vengan mejor”. No es una buena idea publicitar un Guadarrama tan cerca de Madrid.
Y no creo que esas 1.500 variedades de flora y 1.280 de fauna estejen la “avalancha” de visitantes que puntualmente se les viene encima. Tampoco los que desde más cerca o más lejos del Guadarrama contemplamos con mucho respeto y cariño su sombra al atardecer.
Efectivamente Marichiva, coincidimos totalmente en tus afirmaciones. El Guadarrama necesita de un control muy particualr en cuanto a las visistas se refiere, un turismo verde dee ser ante todo sostenible.